16 de mayo de 2017

“EL Juez Justo, Jesucristo”



Después de meditar en estos días en lo que el mundo entero recordaba, la crucifixión de Cristo, esto me lleva pensar que cuando Jesús estuvo en la tierra hubo mucha confusión acerca de quién era Él. Algunos pensaron que era un hombre sabio o un gran profeta. Otros pensaron que estaba loco. Y otros permanecieron indecisos o indiferentes. Pero Jesús dijo: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Eso quiere decir que Él  era  nada menos que Dios en carne humana.

Hoy en día mucha gente no entiende el hecho de que Jesús declarara que era  Dios. Estas personas son felices pensando que Él era poco más que un gran maestro moral. Pero aún sus enemigos entendieron las declaraciones que Él hizo de Su deidad, y  por esta razón ellos trataron de apedrearlo hasta matarlo (Juan 5:18; 10:33) y eventualmente lo condenaron y lo crucificaron (Juan 19:7, 17-18).

C.S. Lewis escribió en una ocasión: “Tú puedes tacharlo de necio, tú puedes escupirle y matarlo como a un demonio o tú puedes caer a Sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no salgamos con ideas absurdas de que Él fue un gran maestro. Él no nos ha dejado abierta esa posibilidad. Esa nunca fue Su intención”.

Y como decía Aileen en el programa pasado, es difícil separar las tres personas de la trinidad, y si vamos a Juan 5:22-23, 30 veremos lo siguiente “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo, para que todos honren al Hijo, así como honran al Padre” y en el versículo 30 Jesús mismo dice “Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” Juan 16:8 nos habla del rol del Espíritu Santo “Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque no creen en mí;” Es evidente que los tres, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, tienen un rol al momento del juicio, pero la realidad es que, con nuestra mente tan finita, nos es imposible entender totalmente la Trinidad y asimilar que, en un solo Dios, hay 3 personas.

Si las declaraciones bíblicas de Jesús son verdaderas, ¡Él es Dios!  Cuando Jesús vino al mundo para redimir a los suyos de la paga del pecado como la muerte. El vino como el Mesías, el Salvador; pero en su segunda venida Él no viene en la misma posición.
Todos los que rechacen a Jesús como su Señor y Salvador lo enfrentarán un día como su Juez: “Pero Dios,…ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31).

En 2da. Tesalonicenses, capítulo 1, cuando el apóstol habla de que Dios  juzgará  a los pecadores  en la venida de Cristo, leemos lo siguiente en los versos 7 al 9: “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”

Si de algo estoy plenamente segura es que Jesucristo es un juez justo, y como dice el texto que usamos de base: “Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Pero si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envió” (Juan 8:15-16).

Su juicio es VERDADERO, no es como nosotros, que en esta humanidad caída juzgamos según nuestros deseos. Nuestro amado Dios es perdonador y borra nuestras transgresiones, pero aborrece el pecado. Dios es justo y santo, y por esto, no puede pasar por alto los pecados del hombre; y desde Génesis 3, con la caída de Adán y Eva, todos sus descendientes somos injustos en nuestra forma de pensar y actuar, como leemos en Romanos 3:10 “NO HAY JUSTO, NI AUN UNO.” 

El pecado desata la ira de Dios: “Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada día contra el impío. Y si el impío no se arrepiente, El afilará su espada; tensado y preparado está su arco” (Salmos 7:11-12).

Lo más trascendental de todo esto, es que Dios nos ve a través de su hijo Jesucristo, y el apóstol Pablo en Romanos 3:25-26 nos lo muestra: “a quien Dios exhibió públicamente [a Cristo] como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.”

Por lo tanto, Dios conserva su justicia intachable mientras que, al mismo tiempo, muestra misericordia a aquellos que tienen fe en Jesús, sin importar cuántos o qué tan monstruosos fueran sus pecados. ¡Esas son buenas nuevas!

Todos necesitamos de un redentor, un abogado ante el Padre, y sobre todo, un Juez Justo que tenga misericordia de nosotros y no nos pague según nuestro pecado, y todos esos calificativos los tiene JESUCRISTO. ¡Sea su nombre glorificado!

¿Quién dice la Biblia que es Jesús? El Dios viviente, el Santo, el Salvador, el Redentor, el único objeto válido de fe salvadora, el Señor soberano y el JUEZ JUSTO.

¿Quién dices tú que es Jesús? Esa es la pregunta ineludible y obligatoria. Tu respuesta es de vital importancia y tiene peso eterno.  Sólo Él puede redimirte, librarte del poder y de la paga de tus pecados, que es la muerte, de la condenación y la ira venidera. Sólo Él puede transformarte y restaurarte para que tengas comunión con Dios, y dar a tu vida propósito eterno.

Dios les guarde!

Escrito por Katerine F. Genao.

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