19 de junio de 2018

“La necedad nos ciega”



“Así es el que acumula tesoro para sí, y no es rico para con Dios.”(Lucas 12:21).


Jesús se encontraba reunido con sus discípulos y una gran multitud, enseñándoles acerca de principios cristianos. Y tal y como se comentó en el programa “Estudiando las Parábolas,” este tema que Lucas presenta en esta porción bíblica es algo  que nos afecta a todas aunque en diferentes grados.

Vemos en este pasaje, que uno de la multitud se dirige a Cristo pidiéndole que actúe como árbitro en medio una  disputa familiar por causa de una herencia. Pero es evidente que Él no quiso  asumir ese rol; no quiso inmiscuirse en cuestiones temporales ni judiciales (v. 14). Sin embargo, si hace un llamado de atención a todos a guardarse de toda forma de avaricia. Si hay algo en  lo que debemos  estar claras es que Cristo en su carácter es  juez de toda la tierra, pero Él no vino a mediar conflictos terrenales ya que su reino no es de este mundo (Juan 18:36). En esta parábola vemos que Cristo no vino a satisfacer la necesidad del hombre con abundancia de bienes, pues su vida no consiste en ello, sino que vino para que el hombre sea rico en Él para con Dios. (v.15, 21).

Hay algunos principios que esta porción bíblica nos permite aprender, y me gustaría que juntas los veamos:

- Este hombre rico estaba enfocado en su herencia terrenal y no en la celestial, que es la que toda cristiana debe perseguir. Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí.” (Juan 18:36)

-No debemos ser estimuladas  a obtener ventajas materiales (Proverbios 28: 16, 22).

-Jesús condena los litigios entre hermanos, debemos sufrir el daño antes que demandar a nuestro prójimo o recibir ventajas de ello. (Romanos 12:17-21; 1Corintios 6:7).

-Debemos estar advertidas de guardar nuestros corazones de la avaricia(Lucas 12: 15ª; Salmos 119:36).

-Nuestro gozo no debe estar cimentado en las cosas materiales que este mundo pueda ofrecernos ya que estas no pueden llenar los anhelos de nuestro corazón ni satisfacer las necesidades primordiales de nuestro espíritu (Mateo 5:1-12).

- Nuestra salud no depende del bienestar de las riquezas (Proverbios 4: 20-22).

-La abundancia de este hombre rico no lo dejaba dormir y esto le llevó a pensar que era dueño absoluto de todo lo que tenía y había logrado, pero “NO ES ASI”. Dios es el dueño TOTAL de todo lo que tenemos y nosotros solo somos administradores.

-La avaricia por el dinero nos lleva a ser unas NECIAS, y la necedad nos ciega y nos lleva a pensar y a actuar de forma incorrecta (1Timoteo 6: 9-10).

-El ser avaras nos lleva a la cima de la autosuficiencia, mostrando nuestra independencia  del Señor, pues nuestra suficiencia y nuestra fe  no están cimentadas en Él sino en las riquezas, haciendo de ellas el gran ídolo de nuestros corazones, y esto trae consecuencias  no gratas a nuestras vidas (Efesios 5:3,5; proverbios 28:26).

-Las cosas carnales y mundanas son meras necedades, no permanecen.

-Cuando una cristiana sustenta su vida sobre las riquezas materiales, su condición  es pobre y  miserable  en medio de toda esa abundancia, pues como dijimos, solo representan el ídolo que sustituye  el Señorío y el poder vivificante  de nuestro  Señor Jesucristo (Isaías 42:17; Ezequiel 14: 1-8; Salmos 115:11; 2Corintios 6: 16- 7: 1).

No es sabio ni bueno confiar en las riquezas, pues no nos servirán de nada en el día malo; sólo nuestra fe puesta en Jesús  y su Palabra nos da seguridad de vida abundante aquí, y en la venidera en su santa presencia (Proverbios 11: 4, 28; Juan 10:10b; 1Juan 5: 11- 12; 1Tesalonicenses 1: 9- 10).

-Lo que es necesario para el alma y para la vida eterna no es preocuparse solo del cuerpo y de esta vida terrenal, sino buscar las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios (Colosenses 3:1-4).


Aplicación general:

A)     La descripción de “una mundana” es que acumula tesoro para sí” (V.21), satisface constantemente su “YO”, no lo crucifica a fin de ser discípula de Cristo, sino que  su “YO” carnal  persigue sus propios deleites, en la abundancia de sus bienes terrenales. (Vs. 15)

B)      La condición de “una mundana” es  ser necia, viviendo separada de Dios. “Así es ella” (Vs.21),  miserable y pobre en medio de todas las posesiones materiales. Cristo nos declara que toda persona que sea como aquel rico necio, le llegará el día en que  le pedirán el alma cuando menos lo espere (V.20) y entonces tendrá que dejar sus bienes a otros ya que no podrá llevarse a la tumba todo lo que tiene.


Entonces amadas, examinemos nuestros corazones a la luz de Su palabra, y oremos para que Dios nos dé convicciones firmes para acumular tesoros en los cielos donde nuestro mayor tesoro será imperecedero (V. 21). Procuremos velar por lo que es necesario para el alma y la vida eterna en Cristo. ¡Desechemos las cosas del mundo y enfoquémonos  en el Señor, haciendo su voluntad para su gloria!
(1 Juan 2: 15 – 17).


Dios les guarde sin caída!

Katerine F. de Genao

25 de mayo de 2018

“Las despedidas son dolorosas”



Para nosotras las cristianas el estar en el centro de la voluntad de nuestro Dios debe ser un anhelo constante. Para mi esposo y para mí esta ha sido nuestra oración aún desde antes de ser esposos, en nuestra soltería. Recuerdo cuando era soltera, oraba a Dios para que capacitara al esposo que El ya tenía diseñado para mí pero que aún no lo conocía. Oraba para que El moldeara su corazón, para que lo equipara en Su palabra, pero sobre todo para que desarrollara en El una pasión por Su Palabra y Su obra.

Años después no me imaginaría el impacto que tendrían esas oraciones que Dios colocaba  en  mi corazón para que yo las hiciera. En mi soltería también invertí mi tiempo en el Señor al máximo y oraba para que El también me equipara para este siervo que ya El había elegido. Es como dijo Debi Pearl ¨Quien eres como mujer soltera determinara quien eres como mujer casada. Si eres perezosa, seguirás siendo perezosa. Si eres rebelde, llevaras esa rebeldía a tu matrimonio. Si actualmente eres alegre, obediente y una sierva para los demás entonces tu matrimonio será bendito.¨

Pues los años pasaron y me casé con ese príncipe de resplandeciente armadura que Dios equipó todo ese tiempo, lo único que ese caballero no era de mi iglesia local tenía que decir adiós a mis amigas, a mis lideres, a mis años de servicio en mi iglesia local y empezar una nueva vida lejos de ahí y de los míos. Al inicio me sentía como “¿Y qué pasó Dios?”, “La bendición no llego perfecta”. Pero como mujer temerosa de hacer Su voluntad, El utilizo esto para mi propia santificación (1 Tes. 4:3 “Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación…”).  Como mi esposo era líder allí, en el año de nuestro noviazgo visitaba con él la iglesia los jueves para un estudio bíblico que el impartía y como en esa ocasión le toco hacerlo a jovencitas estuve allí para ser su ayuda en ese tiempo. Eso fue solo el inicio de lo que venía, ya al casarnos y estar a tiempo completo en esta nueva iglesia, más pequeña en número y en tamaño de donde yo provenía hizo que esa cercanía entre hermanos fuera más de tu a tu. Los hermanos nos acogieron con mucho amor en el Señor.

Posteriormente pasamos a servir juntos en el liderazgo juvenil junto a una pareja de amigos muy amados. Trabajaba en la parte de media de nuestra iglesia, ayudaba a la esposa de mi pastor en coordinar algunas cosas, servía junto a otras jóvenes en los especiales de alabanza; en fin nos volvimos pulpos. Ya juntos como esposos nos invertimos en Cristo al máximo, Dios me proveyó de un esposo tan apasionado como yo por la obra de Cristo. Tuvimos nuestra primer bebe en esta iglesia la cual aman inmensamente, crecimos como familia en un corto tiempo, tres años invertidos fielmente a Cristo en esta nueva iglesia local a la cual Dios me había movido junto a mi esposo fueron de una inmensa bendición para mí.

Pero como Dios en mi soltería movió mi corazón a orar de una forma que mi visión espiritual viera más allá, posteriormente Dios pone en el corazón de mi esposo el movernos de iglesia local y saben a dónde, a la iglesia de donde yo provenía. ¡Increíble! Algunos pensaran… ¡Wuao eso es lo máximo, gloria a Dios!

Mi corazón estaba triste, cuestionaba a Dios, ¿Por qué ahora y no cuando me casé me dejaste allí? ¿Qué pasaría con este amor cultivado en  personas nuevas? ¿Qué pasaría ahora? En fin amadas un sin número de preguntas, ore a solas y junto a mi esposo, le pedíamos a Dios que nos mostrara Su voluntad, hacia donde El nos estaba moviendo con este cambio. El porqué Dios lo está haciendo lo comprenderemos plenamente cuando el tiempo avance pero actualmente en medio del dolor que producen las despedidas, humanamente es difícil. En medio de este proceso de cambio en el que nos encontramos medito en 1 Tesalonicenses 5:18 “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.”

Ambos tenemos paz en nuestros corazones de que estamos haciendo lo correcto, mi esposo tiene una convicción firme de que Dios lo está llamando al servicio ministerial de la enseñanza. Estamos orando y equipándonos para dejarnos usar por Dios en donde El desea que estemos y en donde quiera que El nos mueva. Nuestra oración es que nuestra familia siga centrada en Cristo y Su palabra y que ambos podamos ser de bendición a la iglesia local que El nos plante y por el tiempo que El lo haga. Somos vasos en manos del alfarero, para Su gloria.

Salmos 143:10 “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra firme.” Sé que este no es un adiós, sino un hasta luego. Y sobre todo que los lazos que Dios nos permitió entretejer allí en esa iglesia local serán preservados hasta el final, porque amamos inmensamente a cada uno de esos hermanos y seremos intencionales en mantenernos cerca de ellos porque somos un mismo cuerpo en Cristo. 1ra. Corintios 12:12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo.”

Bendiciones,

Katerine F. Genao

12 de julio de 2017

“Tener un hogar perfecto no es el fin mayor”


Bueno chicas les confieso que como joven cristiana uno de mis mayores anhelos en la vida era poder tener una familia, casarme y tener hijos. En Su tiempo Dios me bendijo con estos anhelos cuando EL considero que ya estaba preparada para recibirlos. 

Por la gracia de Dios estoy casada con un hombre maravilloso, que ama a Dios y me trata como una princesa. Pero como una de mis luchas a lo largo de mi vida ha sido la ansiedad. Cuando me case ya ustedes podrán comprender quería que todo fuera perfecto.

Encargarme de los quehaceres del hogar, atender a mi esposo, trabajar y sobre todo tener mi vida personal con Dios. (todo a un mismo nivel de perfección). Pero les cuento chicas que esto es un error, ¿Sabes por qué? Porque si tus ordenes no están establecidos y no descansas en la suficiencia de Dios, llega un punto en que te drenas y tu norte se desenfoca de lo que realmente Dios quiere para nosotras. Pero como dicen Mary y Nanci en su libro (Diseño Interior 202)“La historia bíblica del hombre y la mujer (del matrimonio y la familia) no tiene nada que ver con nosotras, sino con Dios”.

Todo chicas se trata para Su gloria en nuestras vidas y eso incluye a nuestras familias, si no le damos el lugar en nuestros hogares que Dios merece (en el centro de todo), las demás cosas girarán en torno a nosotras y no a EL. Cuando me voy a Proverbios 31 y estudio la mujer virtuosa, me impactan sus cualidades al ver que Dios la lleva a ser una mujer con un estándar inalcanzable por el solo hecho de ella confiar en Dios y hacer todo lo que le corresponda en su hogar y familia a la manera de Dios y no a la de ella. 

Echemos un vistazo:

1.     Es pura, es una mujer virtuosa (Proverbios 31:10)
2.     Es Honesta: Su esposo confía en ella (vers. 11-12)
3.     Es Trabajadora: Esta ocupada desde el amanecer hasta el atardecer, manejando su empresa que es la familia (vers. 13-19,21-22, 24,27,31)
4.     Es ahorrativa: Su talento con las finanzas le permite cuidar de sus seres queridos y aumentar sus bienes (vers. 14 y 16)
5.     Es de carácter fuerte: Ella enfrenta a diario los desafíos de la vida, con valentía y sin desanimarse. (vers. 25 y 29)
6.     Es sabia: Su estilo de vida es caminar con sabiduría (vers. 26)
7.     Es Santa: Ama a Dios con TODO su corazón (vers. 30)

Al entender estas virtudes; con la que Dios dotó a la mujer virtuosa entendí que esto solo se logra teniendo a Dios en el centro de nuestras familias y haciéndolo nuestra prioridad por encima de nuestros esposos e hijos.

Dios creo el matrimonio y la familia para darnos símbolos, imágenes y un lenguaje que pudiera transmitir convincentemente la idea de quién El es y de lo que significa la relación con EL. Aún las familias destruidas y disfuncionales entienden que el ideal es una familia intacta y sana.

No somos perfectas y el estar buscando hacer todo bien no debe ser nuestro fin mayor, sino glorificar a Dios en todo lo que hagamos confiando en que solo EL nos equipará y nos dará las fuerzas para hacerlo correctamente y con excelencia para Su gloria.

Dios les guarde,


Katerine de Genao

16 de mayo de 2017

“EL Juez Justo, Jesucristo”



Después de meditar en estos días en lo que el mundo entero recordaba, la crucifixión de Cristo, esto me lleva pensar que cuando Jesús estuvo en la tierra hubo mucha confusión acerca de quién era Él. Algunos pensaron que era un hombre sabio o un gran profeta. Otros pensaron que estaba loco. Y otros permanecieron indecisos o indiferentes. Pero Jesús dijo: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Eso quiere decir que Él  era  nada menos que Dios en carne humana.

Hoy en día mucha gente no entiende el hecho de que Jesús declarara que era  Dios. Estas personas son felices pensando que Él era poco más que un gran maestro moral. Pero aún sus enemigos entendieron las declaraciones que Él hizo de Su deidad, y  por esta razón ellos trataron de apedrearlo hasta matarlo (Juan 5:18; 10:33) y eventualmente lo condenaron y lo crucificaron (Juan 19:7, 17-18).

C.S. Lewis escribió en una ocasión: “Tú puedes tacharlo de necio, tú puedes escupirle y matarlo como a un demonio o tú puedes caer a Sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no salgamos con ideas absurdas de que Él fue un gran maestro. Él no nos ha dejado abierta esa posibilidad. Esa nunca fue Su intención”.

Y como decía Aileen en el programa pasado, es difícil separar las tres personas de la trinidad, y si vamos a Juan 5:22-23, 30 veremos lo siguiente “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo, para que todos honren al Hijo, así como honran al Padre” y en el versículo 30 Jesús mismo dice “Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” Juan 16:8 nos habla del rol del Espíritu Santo “Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque no creen en mí;” Es evidente que los tres, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, tienen un rol al momento del juicio, pero la realidad es que, con nuestra mente tan finita, nos es imposible entender totalmente la Trinidad y asimilar que, en un solo Dios, hay 3 personas.

Si las declaraciones bíblicas de Jesús son verdaderas, ¡Él es Dios!  Cuando Jesús vino al mundo para redimir a los suyos de la paga del pecado como la muerte. El vino como el Mesías, el Salvador; pero en su segunda venida Él no viene en la misma posición.
Todos los que rechacen a Jesús como su Señor y Salvador lo enfrentarán un día como su Juez: “Pero Dios,…ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31).

En 2da. Tesalonicenses, capítulo 1, cuando el apóstol habla de que Dios  juzgará  a los pecadores  en la venida de Cristo, leemos lo siguiente en los versos 7 al 9: “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”

Si de algo estoy plenamente segura es que Jesucristo es un juez justo, y como dice el texto que usamos de base: “Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Pero si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envió” (Juan 8:15-16).

Su juicio es VERDADERO, no es como nosotros, que en esta humanidad caída juzgamos según nuestros deseos. Nuestro amado Dios es perdonador y borra nuestras transgresiones, pero aborrece el pecado. Dios es justo y santo, y por esto, no puede pasar por alto los pecados del hombre; y desde Génesis 3, con la caída de Adán y Eva, todos sus descendientes somos injustos en nuestra forma de pensar y actuar, como leemos en Romanos 3:10 “NO HAY JUSTO, NI AUN UNO.” 

El pecado desata la ira de Dios: “Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada día contra el impío. Y si el impío no se arrepiente, El afilará su espada; tensado y preparado está su arco” (Salmos 7:11-12).

Lo más trascendental de todo esto, es que Dios nos ve a través de su hijo Jesucristo, y el apóstol Pablo en Romanos 3:25-26 nos lo muestra: “a quien Dios exhibió públicamente [a Cristo] como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.”

Por lo tanto, Dios conserva su justicia intachable mientras que, al mismo tiempo, muestra misericordia a aquellos que tienen fe en Jesús, sin importar cuántos o qué tan monstruosos fueran sus pecados. ¡Esas son buenas nuevas!

Todos necesitamos de un redentor, un abogado ante el Padre, y sobre todo, un Juez Justo que tenga misericordia de nosotros y no nos pague según nuestro pecado, y todos esos calificativos los tiene JESUCRISTO. ¡Sea su nombre glorificado!

¿Quién dice la Biblia que es Jesús? El Dios viviente, el Santo, el Salvador, el Redentor, el único objeto válido de fe salvadora, el Señor soberano y el JUEZ JUSTO.

¿Quién dices tú que es Jesús? Esa es la pregunta ineludible y obligatoria. Tu respuesta es de vital importancia y tiene peso eterno.  Sólo Él puede redimirte, librarte del poder y de la paga de tus pecados, que es la muerte, de la condenación y la ira venidera. Sólo Él puede transformarte y restaurarte para que tengas comunión con Dios, y dar a tu vida propósito eterno.

Dios les guarde!

Escrito por Katerine F. Genao.

23 de enero de 2017

Yahweh, "YO SOY"



“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”
(Apocalipsis 1:8)

El hablar acerca de Dios mismo y quien Él es, para nosotros como seres humanos caídos se nos hace muy difícil, porque nunca podremos comprender la supremacía que hay en Sí mismo. La descripción de Dios como “Yahweh” se encuentra en nuestras biblias alrededor de 6,823 veces. Está más que claro que Dios quiere darnos a conocer que como ÉL no hay nadie más.  En el libro del Éxodo, capítulo 3, versículos 9 al 15, y en el mismo libro, capítulo 6: 2-3, aparece que cuando Dios revela su nombre, da el nombre de YHWH (Yahvéh). Entonces ¿De dónde viene el nombre "Jehováh"?

En el pueblo judío, el nombre de Dios estaba prohibido  pronunciarlo por causa del  respeto  y reverencia que sentían por Él. ¿Qué hacían entonces los judíos cuando en la sinagoga iban leyendo la Biblia y llegaban a un pasaje que contenía la palabra YHWH? Cuando veían escrita esta palabra, ellos pronunciaban la palabra hebrea “Adonay”, que significa "el Señor". Este proceso de cambiar el  nombre de Yahwéh   por “Adonay”("el Señor") tuvo lugar unos 500 años antes del nacimiento de Cristo. Durante muchos siglos los judíos pronunciaban en lugar de Yahwéh, la palabra “Adonay”, ya que ellos consideraban que el nombre de Dios (Yahwéh) era demasiado sagrado para ser pronunciado por una boca humana.

Con el paso de los años algunos de los estudiosos hicieron una cosa muy curiosa. Como te habrás fijado la palabra YHWH no tiene letras vocales y sería tremendamente difícil de pronunciar para nosotros. Pues bien, lo que hicieron fue que  tomaron las consonantes del nombre bíblico de Dios y las vocales de Adonay, y miren el nombre que salió: YHWH + AdOnAy = YAHOWAH (Jehováh). Como ves, el nombre de "Jehováh" es una combinación de letras de YHWH+Adonay.  El nombre “Jehová” fue usado para ponerlo en consonancia con las lenguas latinas.

Pero me gustaría que tocáramos 10 puntos acerca de Dios sobre su nombre Yahweh, "YO SOY":

1. Él Nunca tuvo un comienzo. En la escuela dominical recuerdo que cada niño preguntaba: "¿Quién hizo a Dios?" Y en nuestro caso nos tocaba decirle: "Nadie hizo a Dios. Dios simplemente es. Y siempre lo fue. Él nunca tuvo ningún principio. (Juan 1:1;  Salmos 19:1-4).

2. Dios nunca terminará. Si no nació, no puede salir del ser porque está siendo (Apocalipsis 1:8; Deut. 32:4; Job 11:7-9; Salmos  90: 2).

3. Dios es la realidad absoluta. No hay ninguna realidad ante él. No hay realidad fuera de Él a menos que Él lo quiera y lo haga. Él es todo lo que fue eternamente. No hay espacio, ni universo, ni vacío. Solo Dios (Isaías 44:6;  1ra. Juan 4:1-6).

4. Dios es totalmente independiente. No depende de nada que lo lleve a la existencia, ni lo apoye, ni lo aconseje ni que haga lo que es. (Éxodo 3: 14;  Romanos 11: 33-34; Isaías 40: 13-14)

5. Todo lo que no es Dios depende totalmente de Dios. El universo entero es absolutamente secundario. Entró en existencia por Dios y permanece momento a momento en la decisión de Dios de mantenerlo en existencia. (Mateo 28:18;  Hechos 17: 24-25)

6. Todo el universo está en comparación con Dios como nada. La realidad contingente y dependiente es una realidad absoluta e independiente como una sombra a la sustancia. Como un eco a un trueno. Todo lo que nos sorprende en el mundo y en las galaxias, es comparado con Dios, como nada. (Salmos 146:6; Salmos 8:3; Salmos 147:4; Isaías 48:13)

7. Dios es constante. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. No puede ser mejorado. No se está convirtiendo en nada. Él es quien Él es. (Hebreos 13:8;  Salmos 89:6-8)

8. Dios es el estándar absoluto de la verdad, la bondad y la belleza. No hay ningún libro de leyes al que él quiera saber lo que es correcto. No hay almanaque para establecer hechos. Ningún gremio para determinar lo que es excelente o hermoso. Él mismo es el estándar de lo que es correcto, lo que es verdad, lo que es hermoso. (Santiago 1:17; Salmos 138:2)

9. Dios hace lo que le plazca, y siempre es correcto, y siempre hermoso, y siempre de acuerdo con la verdad. Toda la realidad que está fuera,  lo que él creó y diseñó,  la gobierna como la realidad absoluta. Así que él está completamente libre de cualquier restricción que no provenga del consejo de su propia voluntad. (Salmos 115:3; Romanos 12:2)

10. Dios es la realidad más importante y la persona más valiosa en el universo. Es más digno de  interés y atención, y admiración y disfrute que todas las demás realidades, incluyendo el universo entero. El merece toda la gloria y la adoración. (Apocalipsis 4:11; Romanos 11:36)

Para finalizar, recordemos que Dios es bueno en gran manera, y Él es lo que es porque la perfección no puede cambiar. El nunca será mejor de lo que es porque Él es lo mejor que puede ser. Nuestro Dios es el estándar de la verdad, la belleza y la bondad. Nadie puede dar más que Dios.

Bendiciones!


Katerine de Genao