16 de mayo de 2017

“EL Juez Justo, Jesucristo”



Después de meditar en estos días en lo que el mundo entero recordaba, la crucifixión de Cristo, esto me lleva pensar que cuando Jesús estuvo en la tierra hubo mucha confusión acerca de quién era Él. Algunos pensaron que era un hombre sabio o un gran profeta. Otros pensaron que estaba loco. Y otros permanecieron indecisos o indiferentes. Pero Jesús dijo: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). Eso quiere decir que Él  era  nada menos que Dios en carne humana.

Hoy en día mucha gente no entiende el hecho de que Jesús declarara que era  Dios. Estas personas son felices pensando que Él era poco más que un gran maestro moral. Pero aún sus enemigos entendieron las declaraciones que Él hizo de Su deidad, y  por esta razón ellos trataron de apedrearlo hasta matarlo (Juan 5:18; 10:33) y eventualmente lo condenaron y lo crucificaron (Juan 19:7, 17-18).

C.S. Lewis escribió en una ocasión: “Tú puedes tacharlo de necio, tú puedes escupirle y matarlo como a un demonio o tú puedes caer a Sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no salgamos con ideas absurdas de que Él fue un gran maestro. Él no nos ha dejado abierta esa posibilidad. Esa nunca fue Su intención”.

Y como decía Aileen en el programa pasado, es difícil separar las tres personas de la trinidad, y si vamos a Juan 5:22-23, 30 veremos lo siguiente “Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo, para que todos honren al Hijo, así como honran al Padre” y en el versículo 30 Jesús mismo dice “Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” Juan 16:8 nos habla del rol del Espíritu Santo “Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque no creen en mí;” Es evidente que los tres, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, tienen un rol al momento del juicio, pero la realidad es que, con nuestra mente tan finita, nos es imposible entender totalmente la Trinidad y asimilar que, en un solo Dios, hay 3 personas.

Si las declaraciones bíblicas de Jesús son verdaderas, ¡Él es Dios!  Cuando Jesús vino al mundo para redimir a los suyos de la paga del pecado como la muerte. El vino como el Mesías, el Salvador; pero en su segunda venida Él no viene en la misma posición.
Todos los que rechacen a Jesús como su Señor y Salvador lo enfrentarán un día como su Juez: “Pero Dios,…ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17:30-31).

En 2da. Tesalonicenses, capítulo 1, cuando el apóstol habla de que Dios  juzgará  a los pecadores  en la venida de Cristo, leemos lo siguiente en los versos 7 al 9: “y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”

Si de algo estoy plenamente segura es que Jesucristo es un juez justo, y como dice el texto que usamos de base: “Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. Pero si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el Padre que me envió” (Juan 8:15-16).

Su juicio es VERDADERO, no es como nosotros, que en esta humanidad caída juzgamos según nuestros deseos. Nuestro amado Dios es perdonador y borra nuestras transgresiones, pero aborrece el pecado. Dios es justo y santo, y por esto, no puede pasar por alto los pecados del hombre; y desde Génesis 3, con la caída de Adán y Eva, todos sus descendientes somos injustos en nuestra forma de pensar y actuar, como leemos en Romanos 3:10 “NO HAY JUSTO, NI AUN UNO.” 

El pecado desata la ira de Dios: “Dios es juez justo, y un Dios que se indigna cada día contra el impío. Y si el impío no se arrepiente, El afilará su espada; tensado y preparado está su arco” (Salmos 7:11-12).

Lo más trascendental de todo esto, es que Dios nos ve a través de su hijo Jesucristo, y el apóstol Pablo en Romanos 3:25-26 nos lo muestra: “a quien Dios exhibió públicamente [a Cristo] como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.”

Por lo tanto, Dios conserva su justicia intachable mientras que, al mismo tiempo, muestra misericordia a aquellos que tienen fe en Jesús, sin importar cuántos o qué tan monstruosos fueran sus pecados. ¡Esas son buenas nuevas!

Todos necesitamos de un redentor, un abogado ante el Padre, y sobre todo, un Juez Justo que tenga misericordia de nosotros y no nos pague según nuestro pecado, y todos esos calificativos los tiene JESUCRISTO. ¡Sea su nombre glorificado!

¿Quién dice la Biblia que es Jesús? El Dios viviente, el Santo, el Salvador, el Redentor, el único objeto válido de fe salvadora, el Señor soberano y el JUEZ JUSTO.

¿Quién dices tú que es Jesús? Esa es la pregunta ineludible y obligatoria. Tu respuesta es de vital importancia y tiene peso eterno.  Sólo Él puede redimirte, librarte del poder y de la paga de tus pecados, que es la muerte, de la condenación y la ira venidera. Sólo Él puede transformarte y restaurarte para que tengas comunión con Dios, y dar a tu vida propósito eterno.

Dios les guarde!

Escrito por Katerine F. Genao.

23 de enero de 2017

Yahweh, "YO SOY"



“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”
(Apocalipsis 1:8)

El hablar acerca de Dios mismo y quien Él es, para nosotros como seres humanos caídos se nos hace muy difícil, porque nunca podremos comprender la supremacía que hay en Sí mismo. La descripción de Dios como “Yahweh” se encuentra en nuestras biblias alrededor de 6,823 veces. Está más que claro que Dios quiere darnos a conocer que como ÉL no hay nadie más.  En el libro del Éxodo, capítulo 3, versículos 9 al 15, y en el mismo libro, capítulo 6: 2-3, aparece que cuando Dios revela su nombre, da el nombre de YHWH (Yahvéh). Entonces ¿De dónde viene el nombre "Jehováh"?

En el pueblo judío, el nombre de Dios estaba prohibido  pronunciarlo por causa del  respeto  y reverencia que sentían por Él. ¿Qué hacían entonces los judíos cuando en la sinagoga iban leyendo la Biblia y llegaban a un pasaje que contenía la palabra YHWH? Cuando veían escrita esta palabra, ellos pronunciaban la palabra hebrea “Adonay”, que significa "el Señor". Este proceso de cambiar el  nombre de Yahwéh   por “Adonay”("el Señor") tuvo lugar unos 500 años antes del nacimiento de Cristo. Durante muchos siglos los judíos pronunciaban en lugar de Yahwéh, la palabra “Adonay”, ya que ellos consideraban que el nombre de Dios (Yahwéh) era demasiado sagrado para ser pronunciado por una boca humana.

Con el paso de los años algunos de los estudiosos hicieron una cosa muy curiosa. Como te habrás fijado la palabra YHWH no tiene letras vocales y sería tremendamente difícil de pronunciar para nosotros. Pues bien, lo que hicieron fue que  tomaron las consonantes del nombre bíblico de Dios y las vocales de Adonay, y miren el nombre que salió: YHWH + AdOnAy = YAHOWAH (Jehováh). Como ves, el nombre de "Jehováh" es una combinación de letras de YHWH+Adonay.  El nombre “Jehová” fue usado para ponerlo en consonancia con las lenguas latinas.

Pero me gustaría que tocáramos 10 puntos acerca de Dios sobre su nombre Yahweh, "YO SOY":

1. Él Nunca tuvo un comienzo. En la escuela dominical recuerdo que cada niño preguntaba: "¿Quién hizo a Dios?" Y en nuestro caso nos tocaba decirle: "Nadie hizo a Dios. Dios simplemente es. Y siempre lo fue. Él nunca tuvo ningún principio. (Juan 1:1;  Salmos 19:1-4).

2. Dios nunca terminará. Si no nació, no puede salir del ser porque está siendo (Apocalipsis 1:8; Deut. 32:4; Job 11:7-9; Salmos  90: 2).

3. Dios es la realidad absoluta. No hay ninguna realidad ante él. No hay realidad fuera de Él a menos que Él lo quiera y lo haga. Él es todo lo que fue eternamente. No hay espacio, ni universo, ni vacío. Solo Dios (Isaías 44:6;  1ra. Juan 4:1-6).

4. Dios es totalmente independiente. No depende de nada que lo lleve a la existencia, ni lo apoye, ni lo aconseje ni que haga lo que es. (Éxodo 3: 14;  Romanos 11: 33-34; Isaías 40: 13-14)

5. Todo lo que no es Dios depende totalmente de Dios. El universo entero es absolutamente secundario. Entró en existencia por Dios y permanece momento a momento en la decisión de Dios de mantenerlo en existencia. (Mateo 28:18;  Hechos 17: 24-25)

6. Todo el universo está en comparación con Dios como nada. La realidad contingente y dependiente es una realidad absoluta e independiente como una sombra a la sustancia. Como un eco a un trueno. Todo lo que nos sorprende en el mundo y en las galaxias, es comparado con Dios, como nada. (Salmos 146:6; Salmos 8:3; Salmos 147:4; Isaías 48:13)

7. Dios es constante. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. No puede ser mejorado. No se está convirtiendo en nada. Él es quien Él es. (Hebreos 13:8;  Salmos 89:6-8)

8. Dios es el estándar absoluto de la verdad, la bondad y la belleza. No hay ningún libro de leyes al que él quiera saber lo que es correcto. No hay almanaque para establecer hechos. Ningún gremio para determinar lo que es excelente o hermoso. Él mismo es el estándar de lo que es correcto, lo que es verdad, lo que es hermoso. (Santiago 1:17; Salmos 138:2)

9. Dios hace lo que le plazca, y siempre es correcto, y siempre hermoso, y siempre de acuerdo con la verdad. Toda la realidad que está fuera,  lo que él creó y diseñó,  la gobierna como la realidad absoluta. Así que él está completamente libre de cualquier restricción que no provenga del consejo de su propia voluntad. (Salmos 115:3; Romanos 12:2)

10. Dios es la realidad más importante y la persona más valiosa en el universo. Es más digno de  interés y atención, y admiración y disfrute que todas las demás realidades, incluyendo el universo entero. El merece toda la gloria y la adoración. (Apocalipsis 4:11; Romanos 11:36)

Para finalizar, recordemos que Dios es bueno en gran manera, y Él es lo que es porque la perfección no puede cambiar. El nunca será mejor de lo que es porque Él es lo mejor que puede ser. Nuestro Dios es el estándar de la verdad, la belleza y la bondad. Nadie puede dar más que Dios.

Bendiciones!


Katerine de Genao

22 de noviembre de 2016

“Sé intencional eliminando los ídolos de tu corazón”


“No te harás ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás; porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.”
(Éxodo 20:4-6)

 A medida que avanzamos en esta serie, seguimos profundizando cada vez más en su contenido, para detectar la presencia de dolos en nuestras vidas; y qué mejor manera de recordar que cada una de nosotras tiene que ser muy intencional en vivir constantemente rindiendo su  pecado al Señor, una y otra vez. En el programa radial pasado me pareció muy interesante el símil que se hizo en cuanto a exterminar el comején de nuestras casas. Es tan similar a lo que debemos hacer para erradicar esos ídolos ocultos que están bien profundos, que son silentes y devoran las cosas en secreto, en el lugar más recóndito de nuestros corazones.

No sólo debemos conformarnos con cavar profundo, exterminarlos en oración y mantenernos alertas por si acaso el enemigo quiere traerlos a nosotros nuevamente. Como vemos en el texto bíblico más arriba, Dios le dio un mandato al pueblo de Israel de NO hacer ídolos de ningún tipo, El sabía la condición de sus corazones que, tal y como dice Calvino “…Son una fábrica de Ídolos”. Por lo tanto, les advirtió previamente para que guardaran estos mandamientos, porque El los aborrece, desde los tiempos pasados hasta la actualidad y en los tiempos venideros. Nuestro Dios no  tiene  relación con el pecado ni con nada que se le asemeje. Y llama hijos del diablo a los que pecan  deliberadamente:  Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir. Desde el principio éste ha sido un asesino, y no se mantiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, expresa su propia naturaleza, porque es un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira! (Juan 8: 44).
Esto es exactamente lo que debemos hacer entonces con respecto a nuestro pecado, el cual se manifiesta con nuestros falsos ídolos: Debemos ir donde El Señor en oración, leer Su Palabra, buscar consejo pastoral, para que ellos nos puedan ayudar a identificar los pecados que dan lugar a nuestros ídolos y reemplazarlos con la presencia de Dios. Por esta razón, la eliminación de los ídolos no se produce en un acto único, sino que es un acto continuo que se inicia el día en que somos salvos, y debe continuar consistentemente mientras tengamos vida en esta tierra.

Si hay un pecado que suele ocultarse bien profundo como el comején es el “Orgullo”; si no estamos constantemente pendientes de su exterminio, él permanece ahí silente, y causando estragos letales desde las profundidades de nuestros corazones. Recuerda que, aunque le echemos muchas veces insecticida o veneno  al comején, este puede volver; es decir que tenemos que estar velando constantemente para que nuestra casa o mobiliario esté  libre de insectos dañinos. Así pasa con nuestros corazones; debemos ser intencionales en remover todas las áreas que se encuentren arrinconadas en nuestro interior. El orgullo se esconde de muchas formas; en nuestro servicio a Dios es una de ellas, pues nos creemos superiores en muchas ocasiones cuando tenemos una vida cristiana de mucha participación en la iglesia; nos sentimos superiores a otros cuando los vemos en un nivel espiritual menor. ¡Qué grave error!   ¿Y sabes? ¡Esto es orgullo!


Cuando todas las reprensiones amorosas y las advertencias del Espíritu Santo son ignoradas y el pecado toma raíz, la pena es el castigo, y por último, el juicio. Dios permitirá la ceguera de los ojos y la dureza del corazón hasta que se vuelve imposible para el pecador habitual ver su propia depravación. Eventualmente, la  dureza  de nuestro corazón  se vuelve impenetrable.

Cuando el Espíritu Santo convence a un creyente de un pecado particular o costumbre, viene una y otra vez con advertencias amorosas. El Espíritu de Dios es tierno, paciente, amoroso y Él esperará que el creyente responda antes de que Él traiga disciplina. Él instará continuamente al arrepentimiento a esa persona a través de Su convicción de amor. 

En el proceso de santificación, nosotras comenzamos a sentirnos importantes y nos olvidamos de que es El Señor quien está obrando a través de Su Espíritu Santo en nosotras. El orgullo es el pecado que promueve la mayor cantidad de ídolos falsos, estos nos ciegan y posteriormente nos roban la libertad que  Cristo  nos regaló. 

Tal y como comentaban en el programa, David es un buen ejemplo de lo que pasa con un creyente cuando permite que la idolatría prospere en su corazón.  Sus pecados crecieron y escalaron, hasta llevarle a pecar más allá de lo que nunca se imaginó. El orgullo, la mentira, el abuso de poder, y el egocentrismo le dominaron a tal punto, que terminó robando la esposa de otro hombre, a quien mandó a matar  luego de adulterar con ella ( Betsabé ).

Al recordar el caso de David, vemos que fue alguien que pasó años en el campo cuidando de las ovejas de su familia, mientras meditaba sobre Dios y le oraba.  Se estima que David escribió 73 de los 150 salmos de la biblia como  resultado de este intimo tiempo de comunión con Dios.. En 1 Samuel 13:14 vemos cómo Dios se refirió de  él: “El SEÑOR ha buscado para sí un hombre conforme a su corazón, y el SEÑOR le ha designado como príncipe sobre su pueblo.” David no fue cualquier hombre;  recordemos que exterminó a Goliat por irreverenciar a su Dios; tenía una fe inquebrantable y esto era producto de la relación que tenía con Dios. Pero en el  momento que se desenfocó y dejó  que su corazón compartiera el trono de Dios con otros ídolos, entonces todo se fue abajo. Lo mismo sucede con nosotras, desde que dejamos que nuestro trono comparta la gloria y el honor que sólo Dios merece, esto nos trae problemas colaterales. Yo soy el Señor; ¡ése es mi nombre! No entrego a otros mi gloria, ni mi alabanza a los ídolos.” (Isaías 42:8)

Amadas, Dios es más que claro en Su palabra, Él no comparte Su gloria con nadie más. Es Por ello que debemos ser intencionales en eliminar esos ídolos que luchan con quitar a nuestro Padre del trono que sólo a Él le pertenece. Debemos ser persistentes en mantenernos expuestas a Su Palabra, obedeciéndola e intimando con Dios, para mantenernos con un corazón libre de ídolos.

Dios les guarde,

Katerine de Genao


5 de octubre de 2016

“ ¡Cuidado con el Ídolo oculto de nuestro corazón! ”


 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;  porque de él mana la vida” (Proverbios 4: 23).“Dame, hijo mío,  tu corazón,  y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23: 26).


Cada vez que avanzamos en esta serie de los “Ídolos del Corazón”,  me doy cuenta que mientras más profundizamos y ahondamos en su  estudio, vamos descubriendo, cada vez más, cosas que en ocasiones íbamos tapando para hacernos de cuenta que no estaban ahí; pero al final, esos ídolos siempre estuvieron; solo que estaban ocultos en un rinconcito  al cual solamente  nosotras podíamos penetrar;  y por supuesto, también el Señor que todo lo sabe!

Estos ídolos, en ocasión, son los que NO queremos rendir al Señor, y por eso permanecen ahí tras bastidores, en donde solamente Dios y nosotras podemos verlos; pero como decía Cathy la semana pasada, confiamos tanto en nuestros ídolos, que no queremos destronarles”. ¿Y sabes lo que es más terrible? Es que esos ídolos ocultos van generando a su vez otros ídolos, que en ocasiones no sabemos que existen en nuestros corazones. Pero como escuchamos en el programa de la semana pasada, hay situaciones de presión, estrés y dificultad que Dios usa en nuestras vidas para sacar a flote esos ídolos ocultos, y así podamos identificarlos.

Recuerden amadas que somos seres pecadores, “Fabrica de Ídolos”;  a veces nos creemos más santas que otras porque vamos a la iglesia constantemente y participamos de varios ministerios, o porque tenemos hogares con hijos ejemplares, esposos entregados a la obra, que le sirven a Dios y son de ejemplos para otros. Aunque estas cosas en sí mismas son buenas y dan fe de que vivimos una vida volcada en Cristo, si no las rendimos, constantemente el enemigo las usará para ensoberbecer nuestros corazones y hacernos  creer que  superiores a otras.

Sé que nuestro deseo es servir al Dios verdadero, sin embargo, el deseo no es suficiente ante los ojos de Dios.  Tenemos que mantenernos enfocadas en Dios y evaluar nuestras vidas en relación a lo que Dios piensa.

Dice un viejo refrán que “de buenas intenciones está empedrado el camino hacia el infierno”, dándonos a entender que no sólo “la intención es lo que cuenta”, sino que también las mismas deben estar acompañadas de las acciones correctas. Admitamos que como seres humanos fuimos originalmente creados con la necesidad de venerar y adorar algo o a  alguien. ¡Con cuanta facilidad nos dedicamos a forjar sustitutos de Aquel que merece toda nuestra verdadera adoración, Dios!

Deseo que juntas a través de la biblia veamos 5 ídolos ocultos o disfrazados que se encontraron en algunos personajes:

I. LOS ÍDOLOS DE RAQUEL (Génesis 31:30-35)
Los ídolos ponen en peligro nuestra vida. Raquel puso en peligro su vida, Labán su padre no sabía que ella escondía los ídolos. Quizás ella necesitaba protección y seguridad. De igual manera muchos creyentes aparentan una vida libre de servidumbres, pero en un rinconcito de sus almas esconden un ídolo.
II. LOS ÍDOLOS DE ACÁN (Josué 7:18-25)
El caso de Acán es de mencionar porque nos revela varias cosas, a saber, que el pecado es atractivo y seductor. La codicia cegó su entendimiento y tomó del anatema (v. 21). Reconocemos que es pecado, pero lo idolatramos, aunque nos atraiga  o acarree  maldición, no solo a nosotros,  sino también  a nuestra familia (vv. 24- 25), y como en el caso de Acán, hasta la nación (josué7: 1-15).
III. EL ÍDOLO DE UN PRINCIPAL OBEDIENTE A LA LEY (Lucas 18:18-27)
Aparentemente un fiel hacedor de la ley, pero tenía un ídolo llamado Riquezas. Este hombre principal quería saber qué debía hacer para obtener la vida eterna. Cristo lo confrontó con el espejo, que es la Ley de Dios, para que viera las manchas de sus pecados. Desapercibido, el joven dijo sin titubeos que todo eso lo había guardado desde su juventud. Cristo le mostró un espejo con aumento para que viera el pecado que había en su vida.” Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres”. Se fue triste. El amor es el cumplimiento de la Ley, él no tenía amor. Tenía un ídolo que se llama avaricia.
IV. EL ÍDOLO DEL FARISEO (Lucas 18:14)
El mismo era su propio ídolo (egolatría). La oración del fariseo solo era un escaparate para su auto-elogio narcisista y desmesurad, donde Dios no tiene cabida, porque Dios resiste a los soberbios.

V.  EL ÍDOLO DE MARTA (Lucas 10:38-42)

Marta era una mujer virtuosa en el hogar, era una mujer temerosa de Dios. Pero creo que a nosotras nos pasa lo mismo que a ella; en ocasiones el deseo de impresionar, que todo quede bien, que digan lo mejor de nosotras, se convierte  en un ídolo.

 

Antes que tomemos decisiones incorrectas, no alineadas a La Palabra, preguntémonos: ¿Cómo estamos evaluando la vida; por debajo o por encima del sol?  No olvidemos que “… no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de venir en descubierto.”  (Marcos 4:22).

 

Podemos usar esos ídolos, ocultarlos y disfrazarlos para aparentar y  justificar ciertas conductas y procederes ante los demás.  Podríamos descuidar nuestra relación con Dios por estar enfrascadas en buenas acciones o en buenas obras, y hasta en ministerios o iniciativas buenas que pudiesen ser nada más y nada menos que ídolos disfrazados.  ¿Realmente queremos que nuestras vidas den gloria a Dios con estos actos?

“Hijitos, guardaos de los ídolos.”( 1 Juan 5:21)

Para concluir recordemos que Dios no alimentará nuestros ídolos. Su deseo es que nos rindamos a Él, para que no sea Él quien tenga que quitar los ídolos que hemos fabricado, sino nosotras mismas. Él es paciente y permite circunstancias para confrontarnos, y personas para aconsejarnos, para que podamos crecer y parecernos más a Su hijo.

Dios les guarde,

Katerine F. de Genao.

14 de septiembre de 2016

"EL CONTENTAMIENTO - TRABAJANDO FUERA DE CASA" (Día 3)


“Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien es mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Corintios 12:9-10)

El sexto punto en el que deseo que meditemos juntas es en:
6to. Preocupémonos por el bienestar de otras: El resumen de esto lo hizo Pablo en Filipenses 2:3-4, donde escribió: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros”. El hombre egoísta es un hombre descontento. Pero el alma del hombre generoso, el hombre que vive por los intereses y el beneficio de otros, tendrá bendición sobre bendición en su vida (vea Proverbios 11:24-25; 19:17; Lucas 6:38; 2 Corintios 9:6).
Esta amplia riqueza de matices del contentamiento queda resumida magistralmente en las palabras del patriarca José cuando exclama ante sus hermanos: «Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó para bien» (Gn. 50:20). El contentamiento es inseparable de la confianza en un Dios personal que dirige cada paso de mi vida con un sentido y un propósito. Y esto conlleva una serenidad profunda en toda situación; es la serenidad que le permitió pronunciar al Señor Jesús, en medio de «gran clamor y lágrimas» (Heb. 5:7), su célebre oración de aceptación: «Padre, si es posible que pase esa copa de mí, más no se haga mi voluntad, sino la tuya».
El verdadero contentamiento se refleja en la vida del hijo de Jacob, José (Génesis, capítulos 37-50).  Aunque no hubo falta en él, se sujetó a numerosos procesos que habrían destruido a los hombres más comunes. Pero no se comprometió y a través de todo permaneció fiel a Dios, aunque fue acusado falsamente y encarcelado durante años. Luego, a su debido tiempo, Dios lo usó para dirigir y proteger a los mismos hermanos que le habían traicionado—por ende, milagrosamente preservó a la nación de Israel, a través de la cual el Mesías había de venir. Así, incluso en medio de pruebas y tribulaciones, José exhibió el contentamiento piadoso y continuó caminando por medio de la fe.
Ya para concluir, entonces debemos como mujeres piadosas ejercitar diariamente tener una actitud de contentamiento en nuestras vidas no importando la condición que estemos pasando, por eso es vital recordar estos puntos siguientes:
Punto #1:
"Tener contentamiento no es algo que Dios nos da, sino algo que nosotras tenemos que aprender y poner en práctica."
Punto #2:
"Saber distinguir las cosas que son eternas de las cosas que son temporales."
Punto #3:
"Desarrollar una actitud agradecida."
Punto #4:
"Asegurarnos de que servimos por inspiración."
Punto #5:
"Aceptar que no podemos hacer todo lo que se necesitamos hacer."

¡Dios les guarde sin caída, gracias por seguir esta serie!
Katerine Fdez. de Genao