5 de marzo de 2019

¿CONSUELO EN DIOS O EN EL MUNDO?



"Pero el Señor dijo a Samuel: No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado, pues Dios no ve cómo el hombre ve; pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón" 
(1ra. Samuel 16: 7)

Esta nueva serie que estamos estudiando a través del programa radial es muy apropiada para lo que nosotras como mujeres estamos afrontando en esta generación de hoy. Lamentablemente vivimos en una sociedad plagada de falsedad, fetichismos y mucha idolatría al cuerpo.

Me impresiona esta parte del texto Dios no ve como el hombre ve…pero el Señor mira el corazón". Tal y como MacArthur señala refiriéndose a “Jehová mira el corazón”:  el concepto hebreo de “corazón” incluye las emociones, la voluntad, el intelecto y los deseos. La vida del hombre será un reflejo de su corazón.”  Si nuestro corazón no está anclado en Cristo lamentablemente reflejará todo lo pecaminoso que somos y no será un destello de la transformación que Dios ha hecho en nuestras vidas.

Según podemos apreciar en esta porción del texto, Dios ve más allá de lo que nuestra mente caída puede ver, Él no se basa en las cosas pasajeras que este mundo pecaminoso nos ofrece para señalar la perfección. Su perfección no es pasajera sino eterna.

Por eso me gustaría que hoy meditemos en tres puntos:

1.      Lo que le importa a Dios va más allá de la belleza exterior.

Esto amadas, debemos tenerlo bien claro en nuestros corazones, ¿sabes por qué?, lamentablemente lo que este mundo nos ofrece como perfección, no es real, no es bíblico, no es verdadero. Dios nos ha diseñado a Su imagen, Él nos dio una belleza especial. Lo que esta generación plantea como bello es relativo y pasajero.

David no era el más atractivo físicamente, no tenía la estatura más llamativa, ni era el más corpulento de sus hermanos. Cuando Samuel vio entrar a Eliab quedo extasiado, pero él no era el elegido. Y aconteció que cuando ellos entraron, vio a Eliab, y se dijo: Ciertamente el ungido del Señor está delante de Él.” (v.6). Samuel, inicialmente, se dejó llevar por la apariencia física, Él estaba acostumbrado a un rey que lamentablemente sus únicos atributos eran físicos, Dios tuvo que recordarle lo que Él realmente estaba buscando en el próximo rey. “Pero ahora tu reino no perdurará. El Señor ha buscado para sí un hombre conforme a su corazón, y el Señor le ha designado como príncipe sobre su pueblo porque tú no guardaste lo que el Señor te ordenó.” (1ra. Samuel 13:14)

2.       El pecado nos lleva a desear lo que otras tienen y esto conduce nuestra atención a lo que no tenemos.

Somos muy dadas a estar pendiente de lo que otras mujeres tienen, esto es pecado. Tendemos a compararnos con otras, viendo quién posee el cuerpo perfecto; chequeamos  si otras tienen el mejor color de pelo, cuál está más a la moda, quién luce más atractiva. Y peor aún, cuando no poseemos estas cosas, nos sentimos derrotadas; sentimos que Dios se equivocó al crearnos con tal y otro dote físico que nos agrada ni aceptamos.

Si te soy sincera, de las hijas de mi madre yo no fui la que salió con el mejor atributo de cuerpo físico; Dios me dio un hermoso rostro, pero no un hermoso cuerpo; por años esto era un tema en mí; una batalla emocional y física hasta que Dios me permitió entender que la belleza es pasajera, que es engañosa y  temporal. Al venir a Cristo entendí que Dios me formó en el vientre de mi madre y me considera una creación admirable.

“Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al SEÑOR, ésa será alabada.” (Proverbios 31:30)

“Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien. (Salmos 139:13-14)

“Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.” (1ra. Pedro 3:3-4)

3.       Los anhelos de nuestra carne no serán saciados nunca, siempre querrá más.

Si vamos a la primera parte del texto “No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado,” vemos como Dios le recuerda a Samuel que no puede dejar regirse nuevamente del aspecto físico para elegir al próximo rey. La pecaminosidad del pueblo de Israel había influenciado en Samuel para la elección de reyes por su apariencia física, pero en esta ocasión no iba a ser igual.

La sociedad no rige los patrones de Dios, no marca Sus estándares. Si nos dejamos influenciar por las demandas del mundo nunca nos saciaremos. El pecado ha distorsionado el significado de la real belleza y siempre estará demandando más y más hasta saturarnos de inmundicia. Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá? Yo, el Señor, escudriño el corazón, pruebo los pensamientos, para dar a cada uno según sus caminos, según el fruto de sus obras. (Jeremías 17: 9-10)

En vez de buscar ser aceptadas por el mundo debemos procurar ser aprobadas por Dios. Debemos esforzarnos en anhelar más de Cristo y menos de nosotras. “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” (Salmos 51:10)

¿Con qué buscamos satisfacer los anhelos de nuestra carne? ¿Con las cosas que este mundo nos ofrece: La moda, el dinero o las apariencias? Persigamos en oración tener corazones escondidos en Dios, anhelantes de Su presencia en nosotras, que Él sea un reflejo en nuestras vidas.

Procuremos llegar a ser mujeres piadosas, prudentes y sabias, que impacten la vida de otras. Que anhelen tener su mirada por encima del sol y deseen estar sentadas a los pies del Maestro conociéndole más. Esto amadas, exhibirá una belleza extraordinaria y nos dará consuelo en Dios, y no en las cosas de este mundo. “Asimismo, exhorta a los jóvenes a que sean prudentes; muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad, con palabra sana e irreprochable, a fin de que el adversario se avergüence al no tener nada malo que decir de nosotros.” (Tito 2:6-8)

Dios les guarde sin caída,

Katerine de Genao
 


3 de marzo de 2019

“Una paga extraordinaria”




¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío?¿O es tu ojo malo porque yo soy bueno?” Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos” 
(Mateo 20:15-16).

En el evangelio según San Mateo, en su capítulo 20, versos 1 al 16, Jesús nos narra la parábola de los obreros de la viña.  Esta parábola presenta ante nosotros el reino de los cielos (v. 1). Es el concepto del reino lo que necesita ser ilustrado más que los deberes del reino; por eso, las parábolas tenían por objeto ilustrar lo primero.

Algo relevante en esta enseñanza es que el dueño de la viña contrató a tres grupos de trabajadores en diferentes tiempos del día, pero les pagó a todos la jornada completa. Algunas personas pensarán que esto puede ser un acto injusto porque no todos trabajaron la misma cantidad de horas, pero hay mucho detrás de esta enseñanza.

Durante el tiempo de la cosecha era típico que los jornaleros permanecieran de pie en el mercado desde el alba, esperando ser contratados para el trabajo del día. Cada jornada de trabajo comenzaba temprano, y aquellos que querían trabajar esperaban hasta que el dueño los llamara. El pago justo que cada obrero recibía por un día de trabajo era un denario (v.2).

Es importante entender, que para los judíos  el día comenzaba a la 6 de la mañana y terminaba a la 6 de la tarde. Por tanto, la costumbre para los trabajadores era trabajar 12 horas por día. Y esto lo podemos ver cuando el viñador hace una recogida de empleados 3 veces en el trascurso del día (en hora laboral):

-          Temprano en la mañana, 6 am aproximadamente (v.1)
-          La hora tercera, 9 de la mañana (v.7)
-          La hora undécima, las 5 de la tarde (v.6)

Cuando leemos el versículo 8, comprobamos que  el  señor de la viña  es un hombre justo, equitativo, íntegro y fiel a su palabra, cumpliendo con lo que prometió a los obreros, ordenando a su mayordomo que les  pagara su jornal, desde los postreros hasta los primeros: “ Y al atardecer, el señor de la viña dijo  a su mayordomo: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros.” Con este mismo sentir culmina la parábola en el verso 16, cuando dice:  “Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”, para dejar por sentado su incuestionable soberanía, pues Él, siendo el dueño y Señor, hace lo que quiere y cómo quiere. Es importante notar que su sentido de justicia quedó evidenciado y que todos los  obreros fueron tratados en igualdad de condición. ¡Todos iguales ante sus ojos!  Todos recibieron lo convenido a pesar de que algunos trabajaron más horas que otros. 

El dueño de la viña fue sumamente generoso con aquellos que habían trabajado menos horas pagándole así su día completo. Esto generó envidia en los demás obreros quejosos que querellaban y murmuraban contra el padre de familia, porque hizo a los demás iguales a ellos, se jactaron de sus buenos servicios. (v.11-12)

Estos últimos obreros recibieron una “Paga extraordinaria”, ¿sabes por qué?, porque Dios distribuye sus recompensas según su gracia soberana, y no como una deuda. Lamentablemente, nosotras somos inclinadas siempre a pensar que recibimos menos favores de la mano de Dios que los demás,y que tenemos  méritos para recibir más que otras, pero estamos equivocadas.

Como el dueño de la viña, Dios puede dar y retirar sus favores, según le plazca. Lo que Él tiene es suyo y esto le justificará en todas las disposiciones de Su providencia. Estos últimos obreros no habían llegado a trabajar por la sencilla razón que “No habían sido llamados por Dios aún” (el viñador).   8 “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por[f] obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8-9) Esto no dependía de ellos sino del viñador.

Nuestro Señor Jesucristo dejó una estampa tan clara de esto, cuando ya al final de su vida, clavado en la cruz junto a dos malhechores, tuvo una manifestación tan sublime de su Gracia,  al responderle a uno de ellos que le pidió que se acordara de él  cuando viniera en su reino: “En verdad te digo: hoy  estarás conmigo en el paraíso” (Lc.23:39-43). En el último momento de su vida pecaminosa, este hombre se arrepintió, tuvo una mirada de fe, y recibió la vida en Cristo Jesús. “Los últimos serán los primeros”! Este malhechor entró al reino “como a la hora undécima” para disfrutar de todas las bendiciones celestiales prometidas; lo grande de todo esto es que son las mismas que recibieron los que le precedieron y dedicaron  su vida al Señor; y que recibirán también los postreros creyentes en Jesús. ¡Para muchos, esto es incomprensible!   ¡Pero es pura Gracia de Dios!

Analogía Parábola vs. Reino de los cielos:
PARABOLA (EL VIÑADOR)
REINO DE LOS CIELOS (DIOS)
¿Quién los contrata? es un hombre, Padre de familia.
Dios es el gran Padre de familia. (Ef. 2:18-19)
¿Dónde los contrata? En la plaza del mercado.
Dios es quien llama a salvación sin importar donde estemos. (EF. 2.1, 4-7)
¿Para qué los contrata? Para trabajar en su viña.
Dios nos salva para que llevemos frutos y hagamos las obras que nos preparó (Ef. 2.10)
¿Cuál será el jornal de los obreros?  Un denario, el jornal suficiente.
Dios es el verdadero pago que satisface. (Fil. 3:13-14)

Aplicación final:

No podemos pensar que por hacer más que otras recibiremos la salvación. La paga extraordinaria ya Cristo la hizo en la cruz del calvario por nosotras. Fue una gracia inmerecida, no podíamos hacer nada para ganarnos ese gran regalo.

Cuando pensamos que podemos ganarnos nuestra salvación, hacemos que el sacrificio de Cristo no tenga valor. No importa que tu conversión fuera ayer o hace treinta años, al final estaremos con el Señor,  y la salvación fue extendida para ambas de igual manera. Recuerda como dice Jesús en la parábola, ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? (v.15).  Con Su salvación recibimos más de lo que merecemos y como decían en el programa Cathy y Masi: “La única respuesta ante eso es un corazón agradecido. Si esto no nos humilla, nada nos humillará. Todo lo que recibimos de parte de Dios es inmerecido y muestra de Su gracia.”

Te animo a meditar en estas preguntas, y oro a Dios para que Él nos equipe y nos dé corazones prestos a la obra:

¿Nuestras buenas obras son en gratitud y honra a Dios o para tratar de ganarnos su favor?
¿Está tu corazón satisfecho por el pago que ya Cristo hizo por nosotras?
¿Estamos buscando un mayor pago que Cristo mismo? ¿No hemos sido satisfechas ya en Cristo?
¿Piensas que mereces algo más que la salvación?

Dios les guarde sin caída,

Katerine Genao

7 de agosto de 2018

“Lactancia, una bendición dolorosa pero hermosa a la vez” (Parte 3)



Después de eso amadas todo fue historia, la pequeña Grace se pegó de su seno y hasta ahora con 11 meses de vida sigue siendo alimentada de forma suplementaria con su leche materna. Los primeros seis meses fueron de lactancia exclusiva, créanme que no fue un trabajo fácil y menos con los comentarios de los familiares y amigos de que “yo daba poca leche”, “que la bebe no se estaba alimentando bien”, “que le diera su leche de formula”. En fin, un sin números de cometarios que no ayudaban mucho, pero gracias a Dios por mi esposo y pediatra que siempre me alentaron a dar la milla extra.

Recordemos que nuestros cuerpos fueron diseñados para esto, Dios nos equipó para hacer este trabajo. Y no quiero decir que tú que no has podido es porque no lo has hecho bien. Sé que hay madres que anhelan hacer esto, pero por situaciones de salud no pueden hacerlo, su leche no baja lo suficiente o el tiempo debido. Pero sabes que te animo a no dejar de hacerlo, es una experiencia dolorosa pero hermosa a la vez.

En mi caso mi cardiólogo me indico solo darle los primeros 6 meses de leche materna a nuestra beba y luego yo debería empezar un tratamiento para mi corazón antes de tener nuestro próximo bebe, pero sabes que, mi amor de madre fue más allá de esa fecha que me habían pautado. Y aunque ahora ella recibe su alimentación sólida y la leche como un suplemento. Aún sigue lactando y la conexión entre nosotras en ese momento es súper hermosa y si te soy sincera no me gustaría que terminara.




No importa que tu bebe pase del año y aun siga lactando, recuerda que hay muchos beneficios en aun hacerlo a pesar de que ellos estén más grandecitos. Si vemos hacia atrás recuerda cómo se practicaba este método bíblicamente y con esto no estoy diciendo que no le demos alimentación suplementaria a nuestros hijos. A medida que crecen necesitan otros nutrientes que solo la leche materna no puede darle.

Algunas madres pensaran que estoy loca pero esta experiencia no pensé que pudiera vivirla por tanto tiempo y ha sido una Gracia de Dios para nosotros como padres. Así que tu madre te exhorto a no llevarte de los estereotipos de esta generación, a no rendirte en el primer intento fallido, a dar la milla extra.

Los beneficios de lactar a nuestros bebes son los siguientes:

·         -  La leche materna tiene las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasa.
·         - Proporciona las proteínas digestivas, minerales, vitaminas y hormonas que los bebés necesitan.
·         - Tiene anticuerpos que ayudan a evitar que su bebé se enferme.
·         - Un bebé amamantado es menos propenso a enfermarse
·         -  Puede tener un menos riesgo de padecer diabetes, obesidad o problemas de peso, síndrome de muerte súbita, caries en los dientes.
·         - Tendrá menos alergias, infecciones del oído, enfermedades de la piel, enfermedades respiratorias como neumonía y bronquitis.
·         - Establecerás un vínculo único entre tú y su bebé.
·         - Descubrirás que es más fácil bajar de peso.
·         - Demorarás el inicio de sus periodos menstruales.
·        -  Disminuirás el riesgo de enfermedades, como ciertos tipos de cáncer de ovarios y de mama, osteoporosis, enfermedades del corazón y obesidad.
·         - Amamantar puede ahorrarle tiempo y dinero
·         - Evitar la limpieza de biberones (teteros).
·        -  Evitar el hecho de tener que preparar la leche maternizada (la leche materna está siempre disponible a la temperatura adecuada).

Ya para concluir recordemos que nuestros hijos son un regalo de Dios y como madres es una bendición poder hacer este trabajo con esmero y dedicación. No soy una madre perfecta, pero hasta aquí me ha ayudado el Señor. Espero que mi experiencia sea de ánimo para tu vida.

 
“He aquí, don[f] del Señor son los hijos;

y recompensa es el fruto del vientre.
Salmos 127:3

Dios les guarde,

Katerine F. Genao


6 de agosto de 2018

“Lactancia, una bendición dolorosa pero hermosa a la vez” (Parte 2)

A continuación, presentamos unos estudios realizados por UNICEF en el 2015 donde presenta a Latinoamérica en la tercera posición de la mejor tasa de niños que inician la lactancia materna dentro de la primera hora de vida. Al comparar la tasa con otros continentes, América Latina está en tercer lugar con un 49%, el 55% Europa central, oriental y la comunidad de Estados Independientes, el 59% en África ocupando el primer lugar. Pero sólo en cinco de los veintiuno países latinoamericanos de los que se disponen datos esto se aplica a la mitad o más de los lactantes. Además, ninguno de los países alcanza a cubrir los dos años que se recomienda prolongar la lactancia materna.


En América Latina existe un amplio espacio para mejorar el mo­mento del inicio de la lactancia materna. De hecho, en México sólo el 22% de madres practican la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de la vida del recién nacido. En República Dominicana sólo el 7%. La tasa global de lactancia materna exclusiva es el 38%. Perú tiene la tasa más alta de la región con 68.3%, gracias en parte a una campaña del OMS/UNICEF que incrementó la tasa de menos del 20% en 1992.
Años más tarde en América Latina y el Caribe, esta práctica ha visto una disminución entre los años 2006 y 2012, cayendo de un 22.3 a un 14.5%, respectivamente, siendo el medio rural el más afectado (descenso de 36.9 a 18.5%). Además, se sabe que solamente el 38.8% de los menores son expuestos al seno materno durante la primera hora de vida, teniendo una duración promedio de 10.2 meses, y que únicamente el 40% de los recién nacidos reciben LME los primeros 6 meses de vida.


 Aquí les presentamos otro cuadro de estadística por UNICEF donde vemos que 2 de cada 5 infantes son amamantados exclusivamente, en donde Latinoamérica se encuentra en la cuarta posición de lactancia materna exclusiva.


El abandono de la práctica de la LME se debe a diversos factores, dentro de los cuales se encuentran como los más importantes que la madre sea una mujer trabajadora, el apoyo insuficiente recibido en el ámbito familiar y/o laboral, la escasa educación respecto a los efectos en el organismo del bebé y las técnicas adecuadas para brindar LME.


Lamentablemente estas cifras son alarmantes y más en nuestro país, sé que somos una isla pequeña pero cuando nos comparamos con Haití que esta nexo a nosotros y conociendo la condición de dicho país realmente es inquietante la cifra.

Quise introducirles un poco con estas referencias tanto bíblicas como estudios que se han realizado a nivel mundial para que veamos como mujeres y madres cómo está nuestra condición. Si miraba hacia atrás en mi familia los datos no eran de mucha motivación. Mi madre solo dio 3 meses de seno y mi hermana mucho menos. Sé que no todas las madres cuentan con la misma condición, en mi caso particular no soy una vaca lechera. No soy de esas madres que guardan en la nevera cientos de bolsas con leche para cubrir meses de leche para sus bebés.

Y créeme en un momento se volvió una frustración para mí, empecé a cargarme y compararme con otras madres. Mi esposo empezó a notar esta preocupación en mí y ambos orábamos a Dios para que sea Él quien colocara la leche que nuestra pequeña necesitara.

Humanamente hice todo lo que estaba a mi alcance, me informe sobre el tema, tome clases prenatales. Pero saben que paso, al nacer nuestra beba por problemas de salud que yo presente el parto se adelantó a las 37 semanas y ella nació con características “Macrosomicas” (bebe grande para la cantidad de semanas). Por este motivo la beba tuvo que estar la primera noche en observación y ser alimentada con leche en biberón. Mi leche vino a bajarme al quinto día y tuvimos que seguirle dando leche de formula hasta ese momento. Ella se acostumbró a la tetera y cuando la pegaba al seno no quería hacer su labor de extraer la leche, esto fue una frustración para mí.

Al séptimo día fui a donde mi pediatra y le explique lo que nos estaba pasando ella me indico como pegar a la pequeña y me dijo “no le des leche hasta las 6 de la tarde” y en ese momento eran las 12. “Ella tiene que aprender a hacerlo por si sola y lo hará cuando sepa que no tiene de otra opción que tomar su leche del seno”.


Dios les guarde, mañana seguiremos con la continuación de esta serie.


Katerine F. Genao



5 de agosto de 2018

“Lactancia, una bendición dolorosa pero hermosa a la vez” (Parte 1)


Tenía ya un tiempo deseando poder escribir sobre esto, meditando en cómo abordar el tema pudiendo así contar un poco mi experiencia como madre primeriza y aprovechando la semana de lactancia y que en este mes nuestra pequeña Grace cumple su primer año de vida, qué mejor forma de tocar el tema.

Lamentablemente en nuestro país hay muchos tabúes con relación a este tema, muchas cosas que lamentablemente nos inculcan nuestras generaciones anteriores y que no van a nuestro favor para las que deseamos lactar a nuestros bebes a tiempo completo.

En tiempos antiguos las madres solían amamantar a sus hijos durante bastante tiempo, a menos que por alguna circunstancia se hiciesen necesarios los servicios de una nodriza. (Éx 2:5-10.) El momento en que el niño dejaba de ser amamantado y se le daba otro tipo de alimentación señalaba un cambio significativo en su vida. Este feliz acontecimiento podía ser motivo para un banquete, como el que preparó Abrahán en el destete de Isaac. (Gé 21:8.)

En aquellos días las mujeres por lo general amamantaban a sus hijos mucho más tiempo de lo que se acostumbra en la actualidad. A Samuel se le destetó cuando tenía suficiente edad como para estar bajo el cuidado del sumo sacerdote Elí y servir en el tabernáculo. (1Sa 1:24-28.) Debía tener por lo menos tres años, ya que los varones levitas eran registrados a partir de esa edad. (2Cr 31:16.) Raphael Patai (Family, Love and the Bible, Londres, 1960, pág. 175) dice de los niños árabes: “Se conocen casos de niños que fueron amamantados hasta los diez años”.

Aunque el niño ya no busca alimento en el seno materno después del destete, todavía goza de la sensación de seguridad y satisfacción que encuentra en los brazos de su madre. De manera semejante, David dijo que sosegó y aquietó su alma “como un niño destetado sobre su madre” y que su alma estaba sobre él “como un niño destetado”. Parece que halló sosiego, quietud y satisfacción para su alma debido a que no buscó prominencia, manifestó humildad, evitó la altivez y se retrajo de andar ‘en cosas demasiado grandes’.

El hecho de destetarlo a los tres años no indica que los niños se alimentaban sólo del pecho de la madre hasta esa edad, sino que no dejaban el pecho hasta cumplir tres años. Los bebés comían antes algunos alimentos suaves, pero su principal fuente era el pecho de la madre. Cuando le salían los dientes, y aunque todavía tomara el pecho, se le daba pan y otros alimentos suaves, para que fuera aprendiendo a comer solo.

Si eso es lo que hacían las madres de la antigüedad, es muy probable que sea lo más cercano a lo que es natural, lo más cercano a lo que Dios se propuso hacer. Igualmente, las madres que por su naturaleza no tenían suficiente leche para satisfacer el hambre del bebé, o perdían la leche antes de los tres años, pero no tenían otra mujer que les diera el pecho a su hijo (como una nodriza), resolvían el problema dándole leche de chiva, oveja o vaca.


Dios les guarde, mañana seguiremos con la continuación de esta serie.

Katerine F. Genao