7 de agosto de 2018

“Lactancia, una bendición dolorosa pero hermosa a la vez” (Parte 3)



Después de eso amadas todo fue historia, la pequeña Grace se pegó de su seno y hasta ahora con 11 meses de vida sigue siendo alimentada de forma suplementaria con su leche materna. Los primeros seis meses fueron de lactancia exclusiva, créanme que no fue un trabajo fácil y menos con los comentarios de los familiares y amigos de que “yo daba poca leche”, “que la bebe no se estaba alimentando bien”, “que le diera su leche de formula”. En fin, un sin números de cometarios que no ayudaban mucho, pero gracias a Dios por mi esposo y pediatra que siempre me alentaron a dar la milla extra.

Recordemos que nuestros cuerpos fueron diseñados para esto, Dios nos equipó para hacer este trabajo. Y no quiero decir que tú que no has podido es porque no lo has hecho bien. Sé que hay madres que anhelan hacer esto, pero por situaciones de salud no pueden hacerlo, su leche no baja lo suficiente o el tiempo debido. Pero sabes que te animo a no dejar de hacerlo, es una experiencia dolorosa pero hermosa a la vez.

En mi caso mi cardiólogo me indico solo darle los primeros 6 meses de leche materna a nuestra beba y luego yo debería empezar un tratamiento para mi corazón antes de tener nuestro próximo bebe, pero sabes que, mi amor de madre fue más allá de esa fecha que me habían pautado. Y aunque ahora ella recibe su alimentación sólida y la leche como un suplemento. Aún sigue lactando y la conexión entre nosotras en ese momento es súper hermosa y si te soy sincera no me gustaría que terminara.




No importa que tu bebe pase del año y aun siga lactando, recuerda que hay muchos beneficios en aun hacerlo a pesar de que ellos estén más grandecitos. Si vemos hacia atrás recuerda cómo se practicaba este método bíblicamente y con esto no estoy diciendo que no le demos alimentación suplementaria a nuestros hijos. A medida que crecen necesitan otros nutrientes que solo la leche materna no puede darle.

Algunas madres pensaran que estoy loca pero esta experiencia no pensé que pudiera vivirla por tanto tiempo y ha sido una Gracia de Dios para nosotros como padres. Así que tu madre te exhorto a no llevarte de los estereotipos de esta generación, a no rendirte en el primer intento fallido, a dar la milla extra.

Los beneficios de lactar a nuestros bebes son los siguientes:

·         -  La leche materna tiene las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasa.
·         - Proporciona las proteínas digestivas, minerales, vitaminas y hormonas que los bebés necesitan.
·         - Tiene anticuerpos que ayudan a evitar que su bebé se enferme.
·         - Un bebé amamantado es menos propenso a enfermarse
·         -  Puede tener un menos riesgo de padecer diabetes, obesidad o problemas de peso, síndrome de muerte súbita, caries en los dientes.
·         - Tendrá menos alergias, infecciones del oído, enfermedades de la piel, enfermedades respiratorias como neumonía y bronquitis.
·         - Establecerás un vínculo único entre tú y su bebé.
·         - Descubrirás que es más fácil bajar de peso.
·         - Demorarás el inicio de sus periodos menstruales.
·        -  Disminuirás el riesgo de enfermedades, como ciertos tipos de cáncer de ovarios y de mama, osteoporosis, enfermedades del corazón y obesidad.
·         - Amamantar puede ahorrarle tiempo y dinero
·         - Evitar la limpieza de biberones (teteros).
·        -  Evitar el hecho de tener que preparar la leche maternizada (la leche materna está siempre disponible a la temperatura adecuada).

Ya para concluir recordemos que nuestros hijos son un regalo de Dios y como madres es una bendición poder hacer este trabajo con esmero y dedicación. No soy una madre perfecta, pero hasta aquí me ha ayudado el Señor. Espero que mi experiencia sea de ánimo para tu vida.

 
“He aquí, don[f] del Señor son los hijos;

y recompensa es el fruto del vientre.
Salmos 127:3

Dios les guarde,

Katerine F. Genao


6 de agosto de 2018

“Lactancia, una bendición dolorosa pero hermosa a la vez” (Parte 2)

A continuación, presentamos unos estudios realizados por UNICEF en el 2015 donde presenta a Latinoamérica en la tercera posición de la mejor tasa de niños que inician la lactancia materna dentro de la primera hora de vida. Al comparar la tasa con otros continentes, América Latina está en tercer lugar con un 49%, el 55% Europa central, oriental y la comunidad de Estados Independientes, el 59% en África ocupando el primer lugar. Pero sólo en cinco de los veintiuno países latinoamericanos de los que se disponen datos esto se aplica a la mitad o más de los lactantes. Además, ninguno de los países alcanza a cubrir los dos años que se recomienda prolongar la lactancia materna.


En América Latina existe un amplio espacio para mejorar el mo­mento del inicio de la lactancia materna. De hecho, en México sólo el 22% de madres practican la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses de la vida del recién nacido. En República Dominicana sólo el 7%. La tasa global de lactancia materna exclusiva es el 38%. Perú tiene la tasa más alta de la región con 68.3%, gracias en parte a una campaña del OMS/UNICEF que incrementó la tasa de menos del 20% en 1992.
Años más tarde en América Latina y el Caribe, esta práctica ha visto una disminución entre los años 2006 y 2012, cayendo de un 22.3 a un 14.5%, respectivamente, siendo el medio rural el más afectado (descenso de 36.9 a 18.5%). Además, se sabe que solamente el 38.8% de los menores son expuestos al seno materno durante la primera hora de vida, teniendo una duración promedio de 10.2 meses, y que únicamente el 40% de los recién nacidos reciben LME los primeros 6 meses de vida.


 Aquí les presentamos otro cuadro de estadística por UNICEF donde vemos que 2 de cada 5 infantes son amamantados exclusivamente, en donde Latinoamérica se encuentra en la cuarta posición de lactancia materna exclusiva.


El abandono de la práctica de la LME se debe a diversos factores, dentro de los cuales se encuentran como los más importantes que la madre sea una mujer trabajadora, el apoyo insuficiente recibido en el ámbito familiar y/o laboral, la escasa educación respecto a los efectos en el organismo del bebé y las técnicas adecuadas para brindar LME.


Lamentablemente estas cifras son alarmantes y más en nuestro país, sé que somos una isla pequeña pero cuando nos comparamos con Haití que esta nexo a nosotros y conociendo la condición de dicho país realmente es inquietante la cifra.

Quise introducirles un poco con estas referencias tanto bíblicas como estudios que se han realizado a nivel mundial para que veamos como mujeres y madres cómo está nuestra condición. Si miraba hacia atrás en mi familia los datos no eran de mucha motivación. Mi madre solo dio 3 meses de seno y mi hermana mucho menos. Sé que no todas las madres cuentan con la misma condición, en mi caso particular no soy una vaca lechera. No soy de esas madres que guardan en la nevera cientos de bolsas con leche para cubrir meses de leche para sus bebés.

Y créeme en un momento se volvió una frustración para mí, empecé a cargarme y compararme con otras madres. Mi esposo empezó a notar esta preocupación en mí y ambos orábamos a Dios para que sea Él quien colocara la leche que nuestra pequeña necesitara.

Humanamente hice todo lo que estaba a mi alcance, me informe sobre el tema, tome clases prenatales. Pero saben que paso, al nacer nuestra beba por problemas de salud que yo presente el parto se adelantó a las 37 semanas y ella nació con características “Macrosomicas” (bebe grande para la cantidad de semanas). Por este motivo la beba tuvo que estar la primera noche en observación y ser alimentada con leche en biberón. Mi leche vino a bajarme al quinto día y tuvimos que seguirle dando leche de formula hasta ese momento. Ella se acostumbró a la tetera y cuando la pegaba al seno no quería hacer su labor de extraer la leche, esto fue una frustración para mí.

Al séptimo día fui a donde mi pediatra y le explique lo que nos estaba pasando ella me indico como pegar a la pequeña y me dijo “no le des leche hasta las 6 de la tarde” y en ese momento eran las 12. “Ella tiene que aprender a hacerlo por si sola y lo hará cuando sepa que no tiene de otra opción que tomar su leche del seno”.


Dios les guarde, mañana seguiremos con la continuación de esta serie.


Katerine F. Genao



5 de agosto de 2018

“Lactancia, una bendición dolorosa pero hermosa a la vez” (Parte 1)


Tenía ya un tiempo deseando poder escribir sobre esto, meditando en cómo abordar el tema pudiendo así contar un poco mi experiencia como madre primeriza y aprovechando la semana de lactancia y que en este mes nuestra pequeña Grace cumple su primer año de vida, qué mejor forma de tocar el tema.

Lamentablemente en nuestro país hay muchos tabúes con relación a este tema, muchas cosas que lamentablemente nos inculcan nuestras generaciones anteriores y que no van a nuestro favor para las que deseamos lactar a nuestros bebes a tiempo completo.

En tiempos antiguos las madres solían amamantar a sus hijos durante bastante tiempo, a menos que por alguna circunstancia se hiciesen necesarios los servicios de una nodriza. (Éx 2:5-10.) El momento en que el niño dejaba de ser amamantado y se le daba otro tipo de alimentación señalaba un cambio significativo en su vida. Este feliz acontecimiento podía ser motivo para un banquete, como el que preparó Abrahán en el destete de Isaac. (Gé 21:8.)

En aquellos días las mujeres por lo general amamantaban a sus hijos mucho más tiempo de lo que se acostumbra en la actualidad. A Samuel se le destetó cuando tenía suficiente edad como para estar bajo el cuidado del sumo sacerdote Elí y servir en el tabernáculo. (1Sa 1:24-28.) Debía tener por lo menos tres años, ya que los varones levitas eran registrados a partir de esa edad. (2Cr 31:16.) Raphael Patai (Family, Love and the Bible, Londres, 1960, pág. 175) dice de los niños árabes: “Se conocen casos de niños que fueron amamantados hasta los diez años”.

Aunque el niño ya no busca alimento en el seno materno después del destete, todavía goza de la sensación de seguridad y satisfacción que encuentra en los brazos de su madre. De manera semejante, David dijo que sosegó y aquietó su alma “como un niño destetado sobre su madre” y que su alma estaba sobre él “como un niño destetado”. Parece que halló sosiego, quietud y satisfacción para su alma debido a que no buscó prominencia, manifestó humildad, evitó la altivez y se retrajo de andar ‘en cosas demasiado grandes’.

El hecho de destetarlo a los tres años no indica que los niños se alimentaban sólo del pecho de la madre hasta esa edad, sino que no dejaban el pecho hasta cumplir tres años. Los bebés comían antes algunos alimentos suaves, pero su principal fuente era el pecho de la madre. Cuando le salían los dientes, y aunque todavía tomara el pecho, se le daba pan y otros alimentos suaves, para que fuera aprendiendo a comer solo.

Si eso es lo que hacían las madres de la antigüedad, es muy probable que sea lo más cercano a lo que es natural, lo más cercano a lo que Dios se propuso hacer. Igualmente, las madres que por su naturaleza no tenían suficiente leche para satisfacer el hambre del bebé, o perdían la leche antes de los tres años, pero no tenían otra mujer que les diera el pecho a su hijo (como una nodriza), resolvían el problema dándole leche de chiva, oveja o vaca.


Dios les guarde, mañana seguiremos con la continuación de esta serie.

Katerine F. Genao

19 de junio de 2018

“La necedad nos ciega”



“Así es el que acumula tesoro para sí, y no es rico para con Dios.”(Lucas 12:21).


Jesús se encontraba reunido con sus discípulos y una gran multitud, enseñándoles acerca de principios cristianos. Y tal y como se comentó en el programa “Estudiando las Parábolas,” este tema que Lucas presenta en esta porción bíblica es algo  que nos afecta a todas aunque en diferentes grados.

Vemos en este pasaje, que uno de la multitud se dirige a Cristo pidiéndole que actúe como árbitro en medio una  disputa familiar por causa de una herencia. Pero es evidente que Él no quiso  asumir ese rol; no quiso inmiscuirse en cuestiones temporales ni judiciales (v. 14). Sin embargo, si hace un llamado de atención a todos a guardarse de toda forma de avaricia. Si hay algo en  lo que debemos  estar claras es que Cristo en su carácter es  juez de toda la tierra, pero Él no vino a mediar conflictos terrenales ya que su reino no es de este mundo (Juan 18:36). En esta parábola vemos que Cristo no vino a satisfacer la necesidad del hombre con abundancia de bienes, pues su vida no consiste en ello, sino que vino para que el hombre sea rico en Él para con Dios. (v.15, 21).

Hay algunos principios que esta porción bíblica nos permite aprender, y me gustaría que juntas los veamos:

- Este hombre rico estaba enfocado en su herencia terrenal y no en la celestial, que es la que toda cristiana debe perseguir. Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí.” (Juan 18:36)

-No debemos ser estimuladas  a obtener ventajas materiales (Proverbios 28: 16, 22).

-Jesús condena los litigios entre hermanos, debemos sufrir el daño antes que demandar a nuestro prójimo o recibir ventajas de ello. (Romanos 12:17-21; 1Corintios 6:7).

-Debemos estar advertidas de guardar nuestros corazones de la avaricia(Lucas 12: 15ª; Salmos 119:36).

-Nuestro gozo no debe estar cimentado en las cosas materiales que este mundo pueda ofrecernos ya que estas no pueden llenar los anhelos de nuestro corazón ni satisfacer las necesidades primordiales de nuestro espíritu (Mateo 5:1-12).

- Nuestra salud no depende del bienestar de las riquezas (Proverbios 4: 20-22).

-La abundancia de este hombre rico no lo dejaba dormir y esto le llevó a pensar que era dueño absoluto de todo lo que tenía y había logrado, pero “NO ES ASI”. Dios es el dueño TOTAL de todo lo que tenemos y nosotros solo somos administradores.

-La avaricia por el dinero nos lleva a ser unas NECIAS, y la necedad nos ciega y nos lleva a pensar y a actuar de forma incorrecta (1Timoteo 6: 9-10).

-El ser avaras nos lleva a la cima de la autosuficiencia, mostrando nuestra independencia  del Señor, pues nuestra suficiencia y nuestra fe  no están cimentadas en Él sino en las riquezas, haciendo de ellas el gran ídolo de nuestros corazones, y esto trae consecuencias  no gratas a nuestras vidas (Efesios 5:3,5; proverbios 28:26).

-Las cosas carnales y mundanas son meras necedades, no permanecen.

-Cuando una cristiana sustenta su vida sobre las riquezas materiales, su condición  es pobre y  miserable  en medio de toda esa abundancia, pues como dijimos, solo representan el ídolo que sustituye  el Señorío y el poder vivificante  de nuestro  Señor Jesucristo (Isaías 42:17; Ezequiel 14: 1-8; Salmos 115:11; 2Corintios 6: 16- 7: 1).

No es sabio ni bueno confiar en las riquezas, pues no nos servirán de nada en el día malo; sólo nuestra fe puesta en Jesús  y su Palabra nos da seguridad de vida abundante aquí, y en la venidera en su santa presencia (Proverbios 11: 4, 28; Juan 10:10b; 1Juan 5: 11- 12; 1Tesalonicenses 1: 9- 10).

-Lo que es necesario para el alma y para la vida eterna no es preocuparse solo del cuerpo y de esta vida terrenal, sino buscar las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios (Colosenses 3:1-4).


Aplicación general:

A)     La descripción de “una mundana” es que acumula tesoro para sí” (V.21), satisface constantemente su “YO”, no lo crucifica a fin de ser discípula de Cristo, sino que  su “YO” carnal  persigue sus propios deleites, en la abundancia de sus bienes terrenales. (Vs. 15)

B)      La condición de “una mundana” es  ser necia, viviendo separada de Dios. “Así es ella” (Vs.21),  miserable y pobre en medio de todas las posesiones materiales. Cristo nos declara que toda persona que sea como aquel rico necio, le llegará el día en que  le pedirán el alma cuando menos lo espere (V.20) y entonces tendrá que dejar sus bienes a otros ya que no podrá llevarse a la tumba todo lo que tiene.


Entonces amadas, examinemos nuestros corazones a la luz de Su palabra, y oremos para que Dios nos dé convicciones firmes para acumular tesoros en los cielos donde nuestro mayor tesoro será imperecedero (V. 21). Procuremos velar por lo que es necesario para el alma y la vida eterna en Cristo. ¡Desechemos las cosas del mundo y enfoquémonos  en el Señor, haciendo su voluntad para su gloria!
(1 Juan 2: 15 – 17).


Dios les guarde sin caída!

Katerine F. de Genao

25 de mayo de 2018

“Las despedidas son dolorosas”



Para nosotras las cristianas el estar en el centro de la voluntad de nuestro Dios debe ser un anhelo constante. Para mi esposo y para mí esta ha sido nuestra oración aún desde antes de ser esposos, en nuestra soltería. Recuerdo cuando era soltera, oraba a Dios para que capacitara al esposo que El ya tenía diseñado para mí pero que aún no lo conocía. Oraba para que El moldeara su corazón, para que lo equipara en Su palabra, pero sobre todo para que desarrollara en El una pasión por Su Palabra y Su obra.

Años después no me imaginaría el impacto que tendrían esas oraciones que Dios colocaba  en  mi corazón para que yo las hiciera. En mi soltería también invertí mi tiempo en el Señor al máximo y oraba para que El también me equipara para este siervo que ya El había elegido. Es como dijo Debi Pearl ¨Quien eres como mujer soltera determinara quien eres como mujer casada. Si eres perezosa, seguirás siendo perezosa. Si eres rebelde, llevaras esa rebeldía a tu matrimonio. Si actualmente eres alegre, obediente y una sierva para los demás entonces tu matrimonio será bendito.¨

Pues los años pasaron y me casé con ese príncipe de resplandeciente armadura que Dios equipó todo ese tiempo, lo único que ese caballero no era de mi iglesia local tenía que decir adiós a mis amigas, a mis lideres, a mis años de servicio en mi iglesia local y empezar una nueva vida lejos de ahí y de los míos. Al inicio me sentía como “¿Y qué pasó Dios?”, “La bendición no llego perfecta”. Pero como mujer temerosa de hacer Su voluntad, El utilizo esto para mi propia santificación (1 Tes. 4:3 “Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación…”).  Como mi esposo era líder allí, en el año de nuestro noviazgo visitaba con él la iglesia los jueves para un estudio bíblico que el impartía y como en esa ocasión le toco hacerlo a jovencitas estuve allí para ser su ayuda en ese tiempo. Eso fue solo el inicio de lo que venía, ya al casarnos y estar a tiempo completo en esta nueva iglesia, más pequeña en número y en tamaño de donde yo provenía hizo que esa cercanía entre hermanos fuera más de tu a tu. Los hermanos nos acogieron con mucho amor en el Señor.

Posteriormente pasamos a servir juntos en el liderazgo juvenil junto a una pareja de amigos muy amados. Trabajaba en la parte de media de nuestra iglesia, ayudaba a la esposa de mi pastor en coordinar algunas cosas, servía junto a otras jóvenes en los especiales de alabanza; en fin nos volvimos pulpos. Ya juntos como esposos nos invertimos en Cristo al máximo, Dios me proveyó de un esposo tan apasionado como yo por la obra de Cristo. Tuvimos nuestra primer bebe en esta iglesia la cual aman inmensamente, crecimos como familia en un corto tiempo, tres años invertidos fielmente a Cristo en esta nueva iglesia local a la cual Dios me había movido junto a mi esposo fueron de una inmensa bendición para mí.

Pero como Dios en mi soltería movió mi corazón a orar de una forma que mi visión espiritual viera más allá, posteriormente Dios pone en el corazón de mi esposo el movernos de iglesia local y saben a dónde, a la iglesia de donde yo provenía. ¡Increíble! Algunos pensaran… ¡Wuao eso es lo máximo, gloria a Dios!

Mi corazón estaba triste, cuestionaba a Dios, ¿Por qué ahora y no cuando me casé me dejaste allí? ¿Qué pasaría con este amor cultivado en  personas nuevas? ¿Qué pasaría ahora? En fin amadas un sin número de preguntas, ore a solas y junto a mi esposo, le pedíamos a Dios que nos mostrara Su voluntad, hacia donde El nos estaba moviendo con este cambio. El porqué Dios lo está haciendo lo comprenderemos plenamente cuando el tiempo avance pero actualmente en medio del dolor que producen las despedidas, humanamente es difícil. En medio de este proceso de cambio en el que nos encontramos medito en 1 Tesalonicenses 5:18 “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.”

Ambos tenemos paz en nuestros corazones de que estamos haciendo lo correcto, mi esposo tiene una convicción firme de que Dios lo está llamando al servicio ministerial de la enseñanza. Estamos orando y equipándonos para dejarnos usar por Dios en donde El desea que estemos y en donde quiera que El nos mueva. Nuestra oración es que nuestra familia siga centrada en Cristo y Su palabra y que ambos podamos ser de bendición a la iglesia local que El nos plante y por el tiempo que El lo haga. Somos vasos en manos del alfarero, para Su gloria.

Salmos 143:10 “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen Espíritu me guíe a tierra firme.” Sé que este no es un adiós, sino un hasta luego. Y sobre todo que los lazos que Dios nos permitió entretejer allí en esa iglesia local serán preservados hasta el final, porque amamos inmensamente a cada uno de esos hermanos y seremos intencionales en mantenernos cerca de ellos porque somos un mismo cuerpo en Cristo. 1ra. Corintios 12:12 “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, constituyen un solo cuerpo, así también es Cristo.”

Bendiciones,

Katerine F. Genao