30 de junio de 2016

“La Idolatría se Encuentra en el Corazón”

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente”, le respondió Jesús. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. (Mateo 22:37­38)

Recientemente escribí una reflexión para el ministerio "Mujer para la Gloria de Dios" y hoy la comparto con ustedes...

Al meditar en el tema de esta reflexión vino a mi mente esta porción bíblica antes mencionada; es muy probable que hayamos leído este mandamiento tantas veces, que haya perdido su verdadero significado en nuestras vidas. Regresa ahora y vuélvelo a leer,y piensa profundamente conmigo un momento. ¿Qué está demandando aquí nuestro Señor? Nada menos que nuestro amor y adoración íntegros.

Al reflexionar en este mandamiento, me pregunto:

1. ¿Lo amo con todo mi ser, o hay otros amores en mi corazón que gritan por tener mi atención?
2. ¿Adoro otros dioses, o siempre y en cada caso Él es el Gobernante supremo que recibe mi íntegra pasión y devoción?

Al hacer esta reflexión, me doy cuenta que la idolatría tiene que ver con el amor –mi amor por Él, mi amor por los demás, mi amor por el mundo. La idolatría se encuentra en el centro de cada pecado frecuente y dominante con el que luchamos. Y como decía Elyse Fitzpatrick: “La idolatría se encuentra en el corazón de todo pecado con el que luchamos.”

Según estudios realizados en Estados Unidos, el 76 por ciento de todos los norteamericanos encuestados creían estar sin culpa en esta área. La idolatría es un problema tan grande para nosotros hoy, como lo fue para los israelitas de la antigüedad. Y pienso que para nosotros en estos tiempos es peor ya que para nuestra conveniencia, hemos catalogado la idolatría como algo que existe fuera de nosotros (pequeñas estatuas de piedra) en vez de algo que vive dentro de nuestros corazones.

Mis hermanas,los ídolos no son solo estatuas de piedra. ¡No! Los ídolos son pensamientos, deseos, anhelos y esperanzas a los que rendimos culto en lugar de hacerlo al Dios verdadero. Los ídolos hacen que ignoremos al Dios verdadero cuando buscamos lo que pensamos que necesitamos.

“Si estuvieras dispuesta a pecar para alcanzar tu meta o si pecas cuando no obtienes lo que quieres, entonces tu deseo ha tomado el lugar de Dios y estás actuando como un idólatra.” Hay una maldición comprendida en la idolatría, pero no porque no obtengamos lo que queremos. La maldición es que estamos confiando en algo que no es Dios, para hacernos felices. Pensemos en Jeremías 17:5­6: “Así dice el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza. Y aparta su corazón del Señor! Será como una zarza en el desierto: No se dará cuenta cuando llegue el bien. Morará en la sequedad del desierto, En tierras de sal, donde nadie habita. ¿Qué notas en el hombre que confía en algo que no es Dios? Nunca está satisfecho.”

Su Palabra nos enseña que cuando yo concentro mi confianza y mi amor en mí misma, en mis deseos o en cualquier otra cosa que no sea Dios, es exactamente ahí donde vivo...en el desierto. La persona que confía en o ama a algo más que a Dios, está maldita, porque está tan enfocada en lo que quiere, que ni siquiera se da cuenta cuando le pasan cosas buenas. Lo único que puede ver es lo que quiere. Esto es porque su corazón se ha desviado de amar al Señor y ama más otra cosa. “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá.” Jeremías 17:9

La veneración de ídolos es la razón por la que estamos descontentos y desobedecemos a Dios. Calvino dijo una vez “que nuestros corazones fabrican ídolos.” Dios nos llama a enterrar nuestros dioses falsos en la cruz. Solo Dios, El que conoce el corazón, es también “El que cambia el corazón”. El Dios que nos conoce y nos ama completamente, más de lo que podemos comprender; también conoce nuestros deseos y el lugar que ocupan en nuestro amor. ¡Es Dios, El que cambia el corazón!

Mateo 6:24 nos instruye “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro.” La idolatría realmente es el fundamento del pecado del corazón. Nuestro Padre conoce cada deseo nuestro, ya sea idólatra en esencia o idólatra por nuestro amor excesivo por éste. Todo está “al descubierto y expuesto” ante Él y Él nos conoce a fondo. Él sabe cuándo ponemos algo antes que Él, cuándo amamos algo más de lo que lo amamos a Él.

Él entiende nuestra adoración deformada y ruega que nos acerquemos a Él para que podamos “recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitamos”. Necesitamos desesperadamente Su misericordia y Su ayuda en nuestro conflicto con la idolatría...y Él ha prometido que nos las dará. Así que, enfoca toda tu esperanza y confianza en Él. Yo sé que Él te va a demostrar que es un fiel Sumo Sacerdote, dándote la ayuda que necesitas para desarrollar un corazón y una vida completamente concentrados en amarlo y alabarlo.

Ya para concluir, es vital saber que mientras más tiempo paso a Sus pies, estoy reconociendo Su señorío en mi vida, y los ídolos que estaban tomando su lugar serán completamente desplazados; porque Él lo llenará todo. Mateo 6:33 “Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

Bendiciones,

 Katerine de Genao

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