18 de octubre de 2015

El noviazgo de una joven consagrada (Final)


Al finalizar esta serie sobre el noviazgo les dejamos con una breve reseña que precisamente une este tópico del noviazgo con el tema general de  nuestro ministerio para este 2015, “La consagración” ya que como nos invitaba a reflexionar desde principios de año, nuestra hermana Catherine Scheraldi de Núñez en la serie titulada “¿Qué es la consagración?”:

"Podríamos preguntarnos ¿cuáles áreas de mi vida necesitan ser santificadas? La respuesta es obvia: los pensamientos, forma de hablar, mis acciones  o mi comportamiento, mis emociones, mi ropa, mis motivos, mis deseos, posiblemente  mi carrera si no agrada a Dios o por lo menos la forma como trabajo.  En otras  palabras es un cambio en mi cosmovisión porque Él lo quiere todo de mí. Él es un Dios celoso (Éxodo 20:5) porque El merece todo."  

En la respuesta a esa pregunta sobre las áreas de mi vida que necesitan ser consagradas, obviamente encontramos el noviazgo.  Por tanto, veamos qué tiene que decirnos al respecto el autor cristiano del libro -Un noviazgo con propósito- donde cita lo siguiente: 

“Consagrado significa que “Por dentro de tu vida el letrero dice: ‘Reservado’. En cada determinación que vayamos a tomar en la vida, recordemos que está reservada para Dios. Este no es un acto de religiosidad. No se trata de algo que se hace en algún momento y luego se evita en otro. Es una reserva permanente y que no solo es para líderes. Es un acto de consagración personal ordenado para todo creyente, que cubre toda etapa de la vida, es decir, incluye la época del noviazgo.”

Debemos reservar (o sea, consagrar para propósitos santos) todas las áreas de nuestra vida, todas nuestras acciones, sentimientos, palabras, actitudes y noviazgo solo para El. No nos atrevamos a pensar que consagrarnos al Señor es una tarea fácil. Pablo lo llama “sacrificio”. El apóstol nos hace un llamado muy alto cuando dice que lo que tenemos que sacrificar es nuestro cuerpo. Es fácil sacrificar a otros pero no a nosotros mismos y mucho más difícil cuando se trata de los deseos o fuertes pasiones de nuestro cuerpo.

Por lo tanto mis hermanas es mi oración que nos mantengamos en total dependencia del Señor clamándole a Él y que con Su gracia como jóvenes busquemos llegar al matrimonio luego de haber vivido un noviazgo consagrado a la manera de Dios y no a la nuestra.

“Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa (una relación de noviazgo), hacedlo todo para la gloria de Dios. (1ª Co.10:31)

Espero que esta seria haya sido de bendición a sus vidas y relaciones.

en amor,

Katerine Fernández

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