18 de mayo de 2015

"Sara - El comportamiento que no debemos imitar"


 

Hace una semana estuvimos  hablando sobre Sara, la esposa de Abraham y madre de Isaac. Hoy veremos que el enfoque de Sara estuvo completamente distorsionado;  la amargura y la envidia siempre obstaculizaron,  no sólo su caminar con Dios, sino también su capacidad de pensar clara y racionalmente. No hay duda acerca de esto. En ninguna parte de esta historia encontraremos  a  Sara  buscando  al Señor en sus decisiones, ni tampoco  la veremos  procurando el  consejo y  el asesoramiento de su marido.  Cada decisión que  ella  tomó, estaba centralizada en una sola persona: ¡Ella misma!

La amargura por lo general nace de los celos y ambos son pecados muy graves, según la Biblia. Echemos un vistazo a algunos versículos de las Escrituras en donde veremos el comportamiento que no debemos imitar de Sara:

1. Era impaciente:
En los tiempos del Antiguo Testamento, si una mujer no podía tener hijos esto era un reproche para ella. Fue visto como una maldición de Dios, porque significaba la extinción de la línea de la familia de su marido. Esta era una carga para las mujeres y una causa de gran vergüenza. Sara era estéril y ya le había pasado el tiempo de la vida para tener hijos. Así que, cuando Sara ya no se veía a sí misma como mujer capaz de tener hijos, miró a su sierva Agar, para que esta los tuviera   por ella. Y es justo  aquí  cuando todo el problema comienza.

2.  Asumió el papel de Dios:
La Biblia dice en Génesis 16: 3 "Y al cabo de diez años de habitar Abram en la tierra de Canaán,  Sarai,  mujer de Abram, tomó a su sierva Agar la egipcia, y se la dio a su marido Abram por mujer.”

No había necesidad de  hacer  esto, excepto por sus  propios motivos egoístas  para tener hijos. Dios había prometido a Abraham un hijo. Ella no sabía que sería su propio hijo por lo que ella intervino. Más tarde ella se da cuenta  del lío que había hecho. Cualquiera que sepa algo sobre la historia bíblica y la profecía, va a entender cómo su acto egoísta hace casi seis mil años sigue creando problemas en la actualidad. La voluntad del hombre, o de  una mujer, simplemente no puede "jugar" a "ser" Dios o "hacer" lo que Dios hace, ya que  El no necesita ningún tipo de ayuda, y menos aún de nosotras. Él nos creó, y no al revés.

3. Se convirtió en una mujer amargada y celosa:
Tan pronto como Agar concibió, despreció a Sara. (Génesis 16: 4) “Y él se llegó a Agar, y ella concibió; y cuando ella vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.” Como resultado de los sentimientos de Agar hacia ella, Sara se convirtió en una mujer amargada y celosa como cualquier otra que está caminando en la carne, conforme a sus deseos y no a los de Dios.

4. Le coloco la culpa a alguien más:
(Génesis 16: 5) “Y Sarai dijo a Abram: Recaiga sobre ti mi agravio. Yo entregué a mi sierva en tus brazos; pero cuando ella vio que había concebido, me miró con desprecio.  Juzgue el Señor entre tú y yo.”

¿Entiendes lo que está diciendo aquí? ¡Oh Wao! ” Es todo culpa tuya, Abraham. Tú la amas más a ella. Me voy a casa de mi madre". (paráfrasis )

La Biblia dice en 1 Pedro 3: 7: " Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas". Creo que este  fue el gran error de Abraham. Él no siguió este principio bíblico. Él hizo lo que su esposa le  dijo, pensando muy poco en las consecuencias. Ahora estaba a punto de pagar por ello.

5. Se convirtió en vengativa:
Abraham no quería lidiar con dos mujeres pendencieras; así que dejó el asunto en manos de Sara. (Génesis 16: 6) Pero Abram dijo a Sarai: Mira, tu sierva está bajo tu poder; haz con ella lo que mejor te parezca. Y Sarai la trató muy mal y ella huyó de su presencia.” Sara, como la mayoría de las mujeres cuando se enfrentan a una  rival, y dada la oportunidad, se aprovechó de la situación y le hizo la vida  miserable. Esposa o no de Abraham, Agar era todavía sierva de Sara,  y por lo tanto, todavía estaba bajo su autoridad. Finalmente, Abraham le dio permiso para sólo "cuidar de ella." La Biblia dice que la afligía. Fuera lo que fuese, impulsó a  Agar a huir. Estoy segura de que esto era exactamente lo que Sara quería que hiciera.
  
6. Hirió a personas inocentes:
El hijo de Agar, Ismael, tenía trece años cuando el hijo de Sara, Isaac, nació. Sara era ahora una verdadera madre y era muy protectora con Isaac. Cuando vio que  Ismael se burlaba  de Isaac,  se puso muy furiosa y exigió a  Abraham que enviara muy lejos, tanto a Ismael  como a su madre. En Génesis 21: 10-11  leemos:Y dijo a Abraham: Echa fuera a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de ser heredero juntamente con mi hijo Isaac. 11 Y el asunto angustió a Abraham en gran manera  por tratarse de su hijo.”

Ismael no era  únicamente el hijo de Agar, sino también era hijo de Abraham,  y Sara no se dio cuenta de lo que estaba pidiendo a su marido que hiciera; o tal vez si lo sabía, pero no le importaba. Ustedes ven como el egoísmo hace que nos enfoquemos solamente en nosotras mismas y nuestras propias  necesidades. Los ojos de una persona egoísta sólo miran hacia adentro; el resto le es indiferente.

La vida de Sara con respecto a la historia de Agar e Ismael, es un buen ejemplo de lo que la amargura y los celos pueden hacer en una familia. Había otras cuatro personas involucradas en ésta situación (Abraham, Agar, Ismael e Isaac), pero Sarah  sólo se preocupaba  por sí misma. La Biblia dice en Romanos 14: 7 Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo.”

Entonces mis queridas hermanas, creo que hoy nos quedó bastante claro que el enfoque de  Sara EN ESTE PUNTO  no es digno de imitar; en otros aspectos  su vida es tan valiosa, y su ejemplo de esposa obediente es exaltado en la Palabra de Dios en 1ra de Pedro 3: 5-6; y además, forma parte de la Galería  de la Fe en Hebreos 11: 11.
Como seres humanos pasamos por nuestros momentos oscuros, pero no debemos quedarnos ahí, al contrario, como nuestro Dios es bueno, fiel y misericordioso, debemos orar al Señor para que nuestras vidas  estén alineadas constantemente con Su Voluntad, y para que nos ayude en medio de las situaciones adversas, a tener corazones sumisos, no calumniadores,  nunca celosos, ni  amargados, ni  vengativos.

¡Dios sea nuestro sustento siempre!


 Escrito por Katerine Fernández.

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