16 de febrero de 2015

“Mentiras acerca del futuro”





“Sino que en la ley del Señor está su deleite, y en su ley medita de día y de noche! Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera.”
(Salmo 1:2-3)


Devoré este capitulo como un niño hambriento cuando come con prontitud un pedazo de pan. Me sentí completamente identificada con las “Mentiras acerca del futuro” que Nancy nos relata, y con las que constantemente como mujeres cristianas jóvenes nos tenemos que enfrentar en este mundo caído.

Actualmente el feminismo ha arropado los corazones y las mentes de la mujer contemporánea, y se  ha opuesto por completo a los conceptos de maternidad y  de  cuidado del hogar, a los  cuales  Dios nos ha llamado. A muchas jóvenes les ofende la idea de que haya alguna diferencia entre hombre y mujer. Conceptos como feminidad bíblica, sumisión o respeto a los hombres son completamente extraños en nuestras metas a seguir.

A mediados  de mis 20 años, estos principios no eran  los que yo perseguía;  quería ser una joven profesional exitosa, tener un buen trabajo que me generara un salario espectacular, poder viajar por el mundo;  y casarme no era una de mis prioridades, por lo que tener hijos estaba bien distante, no era que no lo deseara, sino que estaba en el último lugar en mi lista por hacer o alcanzar.

Al pasar los años,  y ver muchas de mis metas terrenales no cumplidas, y no haber  logrado mi objetivo principal, que era “Satisfacerme a mi misma,”  eso produjo frustración en mí;  tenía un conocimiento errado de cuál era mi verdadero rol, y cuál era la verdad bíblica que tenía que perseguir como joven cristiana.  Para determinar nuestro propósito como mujeres seguidoras de Cristo, debemos primero preguntarnos: ¿Por  qué creó Dios a la mujer?  Y según Génesis 2:18,  Dios la  creó para que fuera ayuda idónea  para el hombre, para COMPLEMENTARLO, para suplir sus necesidades. No para completarlo, y menos, para  sustituir su rol. Es como dice Nancy: “La mujer fue hecha del hombre, para el hombre, y dada al hombre como un regalo de Dios”.

¡Que hermosa verdad esta! Dios nos creó con un diseño de fábrica especial, porque fuimos completamente dotadas para dar y sustentar la vida, por eso Él ordenó  en (Génesis 1:28) que fructificaran y se  multiplicaran sobre   la tierra.

Así como el hombre debe perseguir proteger a su esposa y ser un papá extraordinario, la mujer debe anhelar y desear casarse  y ser excelente mamá.  Esta sociedad contemporánea  grita a toda voz a las jóvenes de ahora,  que no tienen libertad de elegir si han de ser esposas y madres, sino que las  motiva a abrazar un principio completamente distorsionado.

Pero es bueno resaltar, que aunque  fuimos diseñadas para este rol, nuestras vidas giran en torno a nuestra relación personal con Dios, y debemos someternos al plan perfecto que ha concebido para cada una de nosotras, en Su SOBERANÍA Y GRACIA: .

Nancy nos señala que: “Lo que elegimos hacer ahora formará hábitos que tendremos que romper en el futuro, o bien serán de provecho para nuestra vida.”  Es decir que si ahora mismo estamos sembrando hábitos dañinos en nuestro crecimiento como cristianas, en nuestra alimentación, o incluso en la información que le estamos  dando  a nuestro cerebro, créeme,  que  al pasar los años,  veremos esos frutos, y no serán buenos.

Por lo que te exhorto, amada hermana, a que no creas las mentiras que esta nueva generación nos quiera presentar, y aún más, si ellas van en contra del real diseño establecido por Dios para nosotras. Cultivemos el crecimiento en Dios, y desarrollemos  habilidades para que crezcamos en madurez espiritual, afirmando y afianzando   nuestro verdadero rol como mujeres cristianas, y no para jactarnos de que lo hacemos bien, y que estamos cumpliendo con excelencia nuestro orden bíblico establecido; sino porque lo estamos haciendo para un Dios Santo, para agradarle a Él, y gozarnos en saber que en hacer Su voluntad esta nuestro deleite. Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; tu ley está dentro de mi corazón.” (Salmo 40:8)


Bendiciones,

Katerine Fernández.

No hay comentarios: