19 de noviembre de 2014

¿Por qué deberíamos ser agradecidas? (Parte 1)

Cuando empecé a leer el capítulo 4 del libro “Sea agradecido” me dije ‘bueno constantemente tengo razones por las cuales estar agradecida”, pero la realidad es que aunque nuestros corazones lo saben, resulta difícil llevarlo a la práctica cuando no somos intencionales en hacerlo.

En ocasiones nos encontramos atravesando un proceso de prueba bien intenso, y nuestras mentes se nublan, no vemos la luz en medio del camino y peor aún el enemigo de nuestras almas quiere hacernos creer que nuestro Amado Dios nos ha abandonado y no está caminando con nosotras en el proceso. Ahí es cuando lo último que tenemos en nuestras mentes es “ser agradecidas”. Pero amadas lectoras hay más de mil razones por las cuales deberíamos serlo y si no podemos ser agradecidas por las circunstancias, seamos agradecidas por aquello de lo que hemos sido libradas.

Nancy en este capitulo nos muestra 8 razones por las que deberíamos estar agradecidas con las cuales espero se sientan identificadas al igual que me ocurrió a mí y que esta reflexión las motive a caminar esta jornada cristiana con una actitud de GRATITUD cada día de sus vidas.

Las primeras 4 razones por las cuales estar agradecidas:

1.    La gratitud es una cuestión  de obediencia.

Cuán fácil sería que hiciéramos lo que Dios nos ordena sin pedir explicaciones y mucho menos quejarnos, pero lamentablemente no es así. El salmista nos señala en Sal. 50:14 “Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias y cumple tus votos al Altísimo.” O sea prácticamente la gratitud es un acto sacrificial, no es opcional; es un mandato. Y nos costará pero al final valdrá la pena. 

Sé agradecida:

·      Si estás pasando por un proceso de gripe y debes levantarte a atender a tu marido, hacer desayuno a los chicos y luego los quehaceres del hogar;
·      En tu tiempo de almuerzo;
·      Manejando camino al trabajo.

2.    La gratitud nos acerca.

Como dice Nancy, tener una actitud de gratitud no es un acto amenazador de parte de nuestro Dios, sino simplemente una hermosa invitación a acercarnos más a El y experimentar una vida plena en el gozo que trae ser agradecidas.

Es decir, que mientras más buscamos en tener una actitud de gratitud diariamente, buscaremos estar más cerca de Él, y sobretodo anhelaremos estar constantemente en Su Presencia.

Sal.95:2 “Vengamos ante su presencia con acción de gracias”.

Es hermoso cuando le abrimos nuestro corazón a Dios y somos intencionales en ir mas allá de un “Gracias Dios”, tratando de propiciar diariamente un tiempo para adorarle con libertad, sumergiéndonos en el río de la abundante gratitud por las innumerables razones que hemos experimentado en el día y que nos han movido a procurar estar más cerca de Él.

3.    La gratitud es un camino seguro hacia la paz.

Como cristiana he experimentado esos momentos cuando he sido intencional en ser agradecida día a día y me he sentido que ando “entre nubes”. Recuerdo que en una ocasión nuestro pastor Miguel Núñez dijo en un sermón que para él “la vida cristiana era fácil” y en verdad, con Dios “TODO” lo podemos en especial cuando descansamos en Sus manos. En cada situación debemos recordar que Oración + Acción de gracias = Paz. El apóstol Pablo dijo a los Filipenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Fil. 4:6-7)

4.    La gratitud es un indicador del corazón.

¡Uff!… esta verdad resultó muy fuerte para mí, pues entendí que  el hecho de ser agradecidas indica claramente qué tan cerca (o no) estamos de Dios en nuestro día a día.  Es un indicador claro de si nuestro corazón se siente atraído hacia el corazón de Dios, el salmista lo señala en Sal. 140:13 “Ciertamente los justos alabarán Tu nombre”. Entonces¿Por qué no alabarle?  Si hemos sido declaradas justas en Cristo debemos ser agradecidas.

Como parte del equipo de adoración en mi congregación no sabría cómo explicarte el regocijo que siente mi corazón cuando estoy delante de Dios adorándole no solo frente a la congregación sino también en mi intimidad.  Un corazón agradecido desborda de gozo ante Su Presencia y esto no se logra de la noche a la mañana sino que es fruto de miles de decisiones que Le dicen “Señor hoy te voy a alabar, hoy seré agradecida”, es algo que tenemos que cultivar y regar para luego cosechar los frutos.

Bendiciones abundantes,

Kate.

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